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Mensaje de la Santísima Virgen María a su amada hija ‘Luz de María’ del día de agosto de 2012.

Corazón inmaculado de María

Amadísimos hijos de Mi Corazón Inmaculado:

CONTINÚO PEREGRINANDO DE VOLUNTAD EN VOLUNTAD, DOBLEGANDO CON MI AMOR EL EGO DEL SER HUMANO PARA QUE ÉSTE SE ANULE Y PERMITAN AL AMOR DIVINO FLORECER EN USTEDES.

¡Cuánto ha surcado Mi Hijo, cuánto he surcado Yo, en medio de la aridez de la voluntad y del corazón humano!   

Hemos sembrado Palabras de Vida, pero en la mayoría de ustedes, humanidad, han caído en terreno pedregoso y no han germinado. Continúo Mi peregrinaje sin cesar, instante a instante.

Les recibí al pie de la Cruz y unidos al pie de la Cruz, entregaremos a Mi Hijo cuanto le ha legado a la humanidad. No continúen siendo tan indiferentes hacia Quien les creó.

AL FINAL DE CUANTO ACONTECERÁ, MI CORAZÓN INMACULADO TRIUNFARÁ. Al no haber cumplido ni acatado Mi pedido en Fátima, triunfaré sobre el dolor del Pueblo fiel. Si esto se hubiera cumplido, variaría el acontecer de cuanto se acerca.

YO NO ANUNCIO PARA ATEMORIZAR SINO PARA ALENTAR AL HOMBRE A TOMAR UN NUEVO RUMBO, A MIRAR, A SENTIR, A PERCIBIR Y GUSTAR ESE ALIENTO DIVINO QUE VIVE PALPITANDO EN EL VIENTO, EN EL SOL, EN LA NATURALEZA, EN CUANTO MIRAN, Y SOBRE TODO EN EL HERMANO.

Las vasijas se encuentran vacías, necesitan llenarlas con el Vino nuevo del Amor Divino, el vino del Amor de Mi Hijo para que sus sentidos sean transformados y actúen a semejanza de Él.

Bien conocen los acontecimientos que sobrevienen uno tras otro hacia la humanidad. Se encuentran al borde del despeñadero y Yo vengo aquí a rescatar a Mis ovejas, a esas que Me entregó Mi Hijo para que no caigan en el precipicio.

¡Cuánto poder le ha entregado la humanidad al demonio! ¡Cuánta fuerza le envían con cada pensamiento negativo que sale de ustedes! El actuar del hombre no pasa desapercibido, se mantiene en un continuo movimiento y sus acciones se expanden no sólo en la Tierra sino en el Cosmos. Ustedes, hijos, no son creaturas estáticas, son creaturas que constantemente emanan actividad hacia su interior y hacia sus hermanos, hacia cuanto ha sido creado por la Mano generosa Paterna.

Les invito a mantenerse dispuestos, a expandir el conocimiento, a no limitar el pensamiento.

Les invito a entregarse al Espíritu Santo para que Él logre penetrar en ustedes profundamente y les lleve a comprender que son hijos de un Padre Omnipotente que con Sus Manos creó cuanto existe.

Amadísimos Míos:

Les invito una vez más a orar por Japón, ya que padecerá nuevamente.

Les invito a orar por Medio Oriente, no lo olviden  en sus oraciones.

Les invito a orar por Guatemala que padecerá.

SEA CADA UNO EL INTERCESOR DE SU HERMANO.

LEVÁNTENSE,  ¡YA!, DE ESE LETARGO EN EL QUE VIVEN CONSTANTEMENTE.

LEVÁNTENSE Y CON VALENTÍA ANUNCIEN LA SEGUNDA VENIDA DE MI HIJO PARA QUE TODOS SE PREPAREN.

Sean ustedes evangelizadores que con su testimonio alienten aquellos corazones endurecidos por la falta de amor, a aquellos que desconocen la Misericordia de Mi Hijo y en su lugar se han entregado enteramente en manos del demonio.

¡Despierten, hijos adormecidos por lo mundano, por lo indebido, hijos endurecidos por los maltratos humanos! Hijos endurecidos, ¡DESPIERTEN!, QUE MI HIJO VIENE Y ANTES DE SU SEGUNDA VENIDA, EL ENGENDRO DEL DEMONIO LLEVARÁ AL CUERPO MÍSTICO DE MI HIJO A PADECER.

Ustedes confíen en la Protección Divina, no teman: quien teme no posee la fe suficiente para continuar pronunciando ese Sí a Mi Hijo. Maduren esa fe que no se limita únicamente a una oración vocal sino a la vez debe ser acompañada por la práctica evangelizadora con que Mi Hijo les ha ejemplificado el camino del Reino.

Son discípulos amados de Mi Hijo, son Mis hijos amados. Enrumben correctamente su proceder, alejen la mente de esas tentaciones tan humanas y  céntrense en cuanto Mi Hijo y esta Madre les solicitamos para bien de cada uno de ustedes.

La mente humana se ha ensombrecido y es llevada a cometer atrocidades. Ustedes, Pueblo fiel, manténganse alimentándose de Mi Hijo, viviéndole constantemente y llevándole en su ser. Esa es la mayor práctica para un creyente, el mejor y más alto testimonio de fe: no guardarse para sí el Amor de Mi  Hijo que no le pertenece a ninguno sino a toda la humanidad.

¡AVANCEN, AVANCEN, AVANCEN! No se detengan, que ni un pestañear es permitido en este instante.

Les bendigo. Bendigo los ojos que leen esta Mi Palabra y los oídos que la escuchan, bendigo los hogares de cada uno de ustedes.

Queden en la Paz de Mi Hijo y dentro de Mi Corazón Materno.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

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Comentario del instrumento al mensaje de la Santísima Virgen María.

Hermanos (as):

¡Cuánto Amor de la Madre!…

¿Es tan difícil resistirse a Sus Pedidos?…

La Llena de Gracia nos pide un despertar, y no es tan difícil ese despertar si somos conscientes del rumbo que ha tomado la humanidad.

Satanás con sus demonios ha invadido la Tierra, y la voluntad del hombre se encuentra subyugada a él.

¿Quién mejor que Nuestra Madre Santísima, que aplastará la cabeza de Satanás, puede guiarnos por el recto sendero?

Sigamos las huellas de Nuestra Madre Santísima y estaremos siempre seguros.

Amén.

 

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Mensaje de la ‘Reina de la Paz’ de Medjugorje del día 25 de julio de 2011.

 

¡Queridos hijos! Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración y de silencio. Hagan descansar su cuerpo y su espíritu, que permanezcan en el amor de Dios. Permítanme hijitos que los conduzca, abran sus corazones al Espíritu Santo para que todo el bien que hay en ustedes, florezca y produzca frutos al céntuplo. Comiencen y finalicen el día con la oración con el corazón. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!


 

Comentario

¡Queridos hijos! Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración y de silencio.
Éste es tiempo de vacaciones para muchísima gente, tanto al norte como al sur del planeta. La mayoría de las personas proyecta cómo pasar esos días. Algunos hacen largos viajes otros no. Es, para todos, tiempo de interrumpir sus actividades rutinarias y dejar ambientes que suelen ser frenéticos, procurando un descanso o distracciones varias. A pesar de las buenas intenciones en estos períodos, no siempre reposan el cuerpo y la mente. Pocas veces se consigue sosegar verdaderamente el espíritu y restaurar las fuerzas del cuerpo.

No se lo consigue porque se arrastra el propio mundo circundante. Quienes viven en la ciudad, sometidos como están a grandes tensiones propias de la vida urbana; a la incertidumbre sobre el futuro; a climas políticos y sociales hostiles, sobre todo para quienes vivir pacíficamente su fe y una sana vida moral, no sólo no alcanzan a liberarse del pesado bagaje sino que además suelen encontrarlo presente vayan donde vayan. De tales dramas participan también los que habitan en zonas menos pobladas. En todas partes se padece de un continuo aturdimiento mientras cada vez son más las personas que viven aisladas. El ruido todo lo invade y la depresión es uno de los males de estos tiempos. Vivimos agredidos por el ruido y las imágenes que por todos lados nos invaden, como se cuelan las ondas invisibles que nos golpean y penetran continuamente.

Para que verdaderamente podamos lograr el reposo espiritual y corporal -tan necesario a nuestra salud integral- y para que podamos aprovechar este tiempo -propicio a nuestra maduración- la Santísima Virgen nos propone la oración y momentos de silencio.

Oración y silencio implican interioridad porque la oración debe ser del corazón y el silencio interior. Oración del corazón es poner el corazón en la oración, no sólo la boca o la mente. Para lograr silencio interior es necesario encontrar espacios de silencio exterior.

Sin embargo, la ausencia de rumor exterior no basta por sí sola, porque para quitar el ruido que llevamos dentro y alcanzar el silencio interior tenemos que despojarnos del mundo que llevamos adheridos. Para ello, debemos, con nuestra voluntad, imponer el silencio a esa facultad que no pocas veces nos quita la paz del corazón, la imaginación. Debemos, con nuestra fe, pedirle a Dios que nos libere de todo aquello que perturba nuestro espíritu.

El silencio al que nos invita la Santísima Virgen es al silencio ante Dios. Es aquél en que ya no caben palabras. Es el silencio de María y de los santos, el mismo de la adoración contemplativa a la Eucaristía. Tal silencio parte de la oración y se vuelve oración.

Como enseña el gran santo de la adoración eucarística, Pedro Julián Eymard, se trata del silencio de la oración de unión con el Señor, verdadero centro de nuestras vidas. Es el silencio en el que nuestra alma reposa y Dios trabaja sobre ella como rocío celestial que la penetra con dulzura. Es el silencio del recogimiento que, como Samuel, dice: “Habla, Señor, tu siervo escucha” (1S 3:9).

Dios no habla si el alma está muy disipada. No siempre habla Dios con palabras –sigue diciendo el santo- sino también a través de pensamientos e inspiraciones.

Encontrar el silencio con la oración y en la oración es encontrarse con Dios y con uno mismo.

Hagan descansar su cuerpo y su espíritu, que estén en el amor de Dios.

Somos un cuerpo animado por el alma que en su forma más elevada es espiritual. Por eso, el verdadero descanso implica tanto el cuerpo como el espíritu. Si el espíritu se agita el cuerpo lo refleja, y esto lo conocemos por la mayoría de enfermedades de origen psicosomático. A su vez, si el cuerpo se agota el espíritu se resiente.


El descanso no se logra por esfuerzos humanos que buscan una pretendida armonización con la energía del universo, como si de energía se tratase. Eso es materialismo disfrazado de mística oriental, puesto que la energía es la forma desordenada de la materia. El espíritu es otra cosa, es la imagen de Dios en nosotros, es el soplo divino en el hombre. Es la respiración de Dios, el Espíritu Santo, que nos hace capaces de amar, de reconocer la belleza, de aspirar a la bondad y a la santidad. Por tal motivo ese descanso es sólo posible en Dios, en su amor. Es el reposo en el amor de Dios. El mismo de Juan sobre el pecho del Señor; de María, la hermana de Lázaro, a los pies del Maestro.


Permítanme hijitos que los guíe, abran sus corazones al Espíritu Santo para que todo el bien que hay en ustedes, florezca y produzca frutos al ciento por uno.
La Santísima Virgen, con esa dulzura de Madre celestial, nos dice que le permitamos guiarnos en este camino de unión con Cristo. Ese camino exige apertura de corazón a la acción de Dios, que siempre es a través del Espíritu Santo. El bien que hay en nosotros es la gracia que Dios sembró en nuestros corazones, que está como la semilla, en potencia, y debe crecer y fructificar hasta el máximo de su capacidad.


¿Quién mejor que la Madre del Señor para interceder para que el Espíritu venga a nosotros? ¡Quién mejor que Ella, que estuvo presente en Pentecostés y con su oración atrajo la venida del Espíritu Santo con potencia! Por eso mismo, vivir sus mensajes es el modo más seguro de alcanzar la unión con Dios.

Comiencen y finalicen el día con la oración del corazón. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!

Como enseñan los Padres de la Iglesia, la oración es la puerta que debe abrir y cerrar el día. La Iglesia lo ha sabido desde siempre y por eso la oración litúrgica de las horas va marcando el ritmo de la jornada empezando con maitines o laudes y terminando con completas. Junto al día que se abre también –por medio de la oración- debe abrirse el corazón a Dios para que el día sea por Él bendecido. Al final de la jornada, luego de un examen de conciencia en el que pedimos perdón por las faltas cometidas, en oración se pide que Dios bendiga el día transcurrido para que perduren los frutos, rogando también por un reposo sereno.


Que todos nosotros, guiados por nuestra Madre, permaneciendo en el amor de Dios, encontremos un verdadero descanso de nuestro cuerpo y nuestro espíritu en la oración del corazón y el silencio interior para que, con renovadas gracias y fuerzas, podamos dar muchos frutos, para la gloria de Dios.

 
P. Justo Antonio Lofeudo

http://www.mensajerosdelareinadelapaz.org

 

 

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13 de mayo. Nuestra Señor de Fátima

La Santísima Virgen María se manifestó a tres niños campesinos En 1917, en el momento de las apariciones, Fátima era una ciudad desconocida de 2.500 habitantes, situada a 800 metros de altura y a 130 kilómetros al norte de Lisboa, casi en el centro de Portugal. Hoy Fátima es famosa en todo el mundo y su santuario lo visitan innumerables devotos.

 
Allí, la Virgen se manifestó a niños de corta edad: Lucía, de diez años, Francisco, su primo, de nueve años, un jovencito tranquilo y reflexivo, y Jacinta, hermana menor de Francisco, muy vivaz y afectuosa. Tres niños campesinos muy normales, que no sabían ni leer ni escribir, acostumbrados a llevar a pastar a las ovejas todos los días. Niños buenos, equilibrados, serenos, valientes, con familias atentas y premurosas.

 
Los tres habían recibido en casa una primera instrucción religiosa, pero sólo Lucía había hecho ya la primera comunión.

Las apariciones estuvieron precedidas por un "preludio angélico": un episodio amable, ciertamente destinado a preparar a los pequeños para lo que vendría.

Lucía misma, en el libro Lucia racconta Fátima (Editrice Queriniana, Brescia 1977 y 1987) relató el orden de los hechos, que al comienzo sólo la tuvieron a ella como testigo. Era la primavera de 1915, dos años antes de las apariciones, y Lucía estaba en el campo junto a tres amigas. Y esta fue la primera manifestación del ángel:

Sería más o menos mediodía, cuando estábamos tomando la merienda. Luego, invité a mis compañeras a recitar conmigo el rosario, cosa que aceptaron gustosas. Habíamos apenas comenzado, cuando vimos ante nosotros, como suspendida en el aire, sobre el bosque, una figura, como una estatua de nieve, que los rayos del sol hacían un poco transparente. "¿Qué es eso?", preguntaron mis compañeras, un poco atemorizadas.

"No lo sé". Continuamos nuestra oración, siempre con los ojos fijos en aquella figura, que desapareció justo cuando terminábamos (ibíd., p. 45).

El hecho se repitió tres veces, siempre, más o menos, en los mismos términos, entre 1915 y 1916.

 
Llegó 1917, y Francisco y Jacinta obtuvieron de sus padres el permiso de llevar también ellos ovejas a pastar; así cada mañana los tres primos se encontraban con su pequeño rebaño y pasaban el día juntos en campo abierto. Una mañana fueron sorprendidos por una ligera lluvia, y para no mojarse se refugiaron en una gruta que se encontraba en medio de un olivar. Allí comieron, recitaron el rosario y se quedaron a jugar hasta que salió de nuevo el sol. Con las palabras de Lucía, los hechos sucedieron así:

… Entonces un viento fuerte sacudió los árboles y nos hizo levantar los ojos… Vimos entonces que sobre el olivar venía hacia nosotros aquella figura de la que ya he hablado. Jacinta y Francisco no la habían visto nunca y yo no les había hablado de ella. A medida que se acercaba, podíamos ver sus rasgos: era un joven de catorce o quince años, más blanco que si fuera de nieve, el sol lo hacía transparente como de cristal, y era de una gran belleza. Al llegar junto a nosotros dijo: "No tengan miedo. Soy el ángel de la paz. Oren conmigo". Y arrodillado en la tierra, inclinó la cabeza hasta el suelo y nos hizo repetir tres veces estas palabras: "Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman". Luego, levantándose, dijo: "Oren así. Los corazones de Jesús y María están atentos a la voz de sus súplicas". Sus palabras se grabaron de tal manera en nuestro espíritu, que jamás las olvidamos y, desde entonces, pasábamos largos períodos de tiempo prosternados, repitiéndolas hasta el cansancio (ibíd, p. 47).

En el prefacio al libro de Lucía, el padre Antonio María Martins anota con mucha razón que la oración del ángel "es de una densidad teológica tal" que no pudo haber sido inventada por unos niños carentes de instrucción. "Ha sido ciertamente enseñada por un mensajero del Altísimo", continúa el estudioso.

"Expresa actos de fe, adoración, esperanza y amor a Dios Uno y Trino".

Durante el verano el ángel se presentó una vez más a los niños, invitándolos a ofrecer sacrificios al Señor por la conversión de los pecadores y explicándoles que era el ángel custodio de su patria, Portugal.

Pasó el tiempo y los tres niños fueron de nuevo a orar a la gruta donde por primera vez habían visto al ángel. De rodillas, con la cara hacia la tierra, los pequeños repiten la oración que se les enseñó, cuando sucede algo que llama su atención: una luz desconocida brilla sobre ellos. Lucía lo cuenta así:

 
Nos levantamos para ver qué sucedía, y vimos al ángel, que tenía en la mano izquierda un cáliz, sobre el que estaba suspendida la hostia, de la que caían algunas gotas de sangre adentro del cáliz.

El ángel dejó suspendido el cáliz en el aire, se acercó a nosotros y nos hizo repetir tres veces: "Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jesucristo…". Luego se levantó, tomó en sus manos el cáliz y la hostia; me dio la hostia santa y el cáliz lo repartió entre Jacinta y Francisco… (ibíd., p. 48).

El ángel no volvió más: su tarea había sido evidentemente la de preparar a los niños para los hechos grandiosos que les esperaban y que tuvieron inicio en la primavera de 1917, cuarto año de la guerra, que vio también la revolución bolchevique.

El 13 de mayo era domingo anterior a la Ascensión. Lucía, Jacinta y Francisco habían ido con sus padres a misa, luego habían reunido sus ovejas y se habían dirigido a Cova da Iria, un pequeño valle a casi tres kilómetros de Fátima, donde los padres de Lucía tenían un cortijo con algunas encinas y olivos.

 
Aquí, mientras jugaban, fueron asustados por un rayo que surcó el cielo azul: temiendo que estallara un temporal, decidieron volver, pero en el camino de regreso, otro rayo los sorprendió, aún más fulgurante que el primero. Dijo Lucía:

A los pocos pasos, vimos sobre una encina a una Señora, toda vestida de blanco, más brillante que el sol, que irradiaba una luz más clara e intensa que la de un vaso de cristal lleno de agua cristalina, atravesada por los rayos del sol más ardiente. Sorprendidos por la aparición, nos detuvimos. Estábamos tan cerca que nos vimos dentro de la luz que la rodeaba o que ella difundía. Tal vez a un metro o medio de distancia, más o menos… (ibíd., p. 118).

La Señora habló con voz amable y pidió a los niños que no tuvieran miedo, porque no les haría ningún daño. Luego los invitó a venir al mismo sitio durante seis meses consecutivos, el día 13 a la misma hora, y antes de desaparecer elevándose hacia Oriente añadió: "Reciten la corona todos los días para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra".

Los tres habían visto a la Señora, pero sólo Lucía había hablado con ella; Jacinta había escuchado todo, pero Francisco había oído sólo la voz de Lucía.

 
Lucía precisó después que las apariciones de la Virgen no infundían miedo o temor, sino sólo "sorpresa": se habían asustado más con la visión del ángel.

 
En casa, naturalmente, no les creyeron y, al contrario, fueron tomados por mentirosos; así que prefirieron no hablar más de lo que habían visto y esperaron con ansia, pero con el corazón lleno de alegría, que llegara el 13 de junio.

Ese día los pequeños llegaron a la encina acompañados de una cincuentena de curiosos. La aparición se repitió y la Señora renovó la invitación a volver al mes siguiente y a orar mucho. Les anunció que se llevaría pronto al cielo a Jacinta y Francisco, mientras Lucía se quedaría para hacer conocer y amar su Corazón Inmaculado. A Lucía, que le preguntaba si de verdad se quedaría sola, la Virgen respondió: "No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios". Luego escribió Lucía en su libro:

En el instante en que dijo estas últimas palabras, abrió las manos y nos comunicó el reflejo de aquella luz inmensa. En ella nos veíamos como inmersos en Dios. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de la luz que se elevaba al cielo y yo en la que se difundía sobre la tierra. En la palma de la mano derecha de la Virgen había un corazón rodeado de espinas, que parecían clavarse en él. Comprendimos que era el Corazón Inmaculado de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, y que pedía reparación (ibíd., p. 121).

Cuando la Virgen desapareció hacia Oriente, todos los presentes notaron que las hojas de las encinas se habían doblado en esa dirección; también habían visto el reflejo de la luz que irradiaba la Virgen sobre el rostro de los videntes y cómo los transfiguraba.

 
El hecho no pudo ser ignorado: en el pueblo no se hablaba de otra cosa, naturalmente, con una mezcla de maravilla e incredulidad.

 

La mañana del 13 de julio, cuando los tres niños llegaron a Cova da Iria, encontraron que los esperaban al menos dos mil personas. La Virgen se apareció a mediodía y repitió su invitación a la penitencia y a la oración. Solicitada por sus padres, Lucía tuvo el valor de preguntarle a la Señora quién era; y se atrevió a pedirle que hiciera un milagro que todos pudieran ver. Y la Señora prometió que en octubre diría quién era y lo que quería y añadió que haría un milagro que todos pudieran ver y que los haría creer.

Antes de alejarse, la Virgen mostró a los niños los horrores del infierno (esto, sin embargo, se supo muchos años después, en 1941, cuando Lucía, por orden de sus superiores escribió las memorias recogidas en el libro ya citado. En ese momento, Lucía y sus primos no hablaron de esta visión en cuanto hacía parte de los secretos confiados a ellos por la Virgen, cuya tercera parte aún se ignora) y dijo que la guerra estaba por terminar, pero que si los hombres no llegaban a ofender a Dios, bajo el pontificado de Pío XII estallaría una peor.

Cuando vean una noche iluminada por una luz desconocida, sabrán que es el gran signo que Dios les da de que está por castigar al mundo a causa de sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de la persecución a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, quiero pedirles la consagración de Rusia a mi Corazón Inmaculado y la comunión reparadora los primeros sábados. Si cumplen mi petición, Rusia se convertirá y vendrá la paz. Si no, se difundirán en el mundo sus horrores, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia… Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y se le concederá al mundo un período de paz… (ibíd., p. 122).

Después de esta aparición, Lucía fue interrogada de modo muy severo por el alcalde, pero no reveló a ninguno los secretos confiados por la Virgen.

 
El 13 de agosto, la multitud en Cova era innumerable: los niños, sin embargo, no llegaron. A mediodía en punto, sobre la encina, todos pudieron ver el relámpago y la pequeña nube luminosa. ¡La Virgen no había faltado a su cita! ¿Qué había sucedido? Los tres pastorcitos habían sido retenidos lejos del lugar de las apariciones por el alcalde, que con el pretexto de acercarlos en auto, los había llevado a otro lado, a la casa comunal, y los había amenazado con tenerlos prisioneros si no le revelaban el secreto. Ellos callaron, y permanecieron encerrados. Al día siguiente hubo un interrogatorio con todas las de la ley, y con otras amenazas, pero todo fue inútil, los niños no abandonaron su silencio.

 
Finalmente liberados, los tres pequeños fueron con sus ovejas a Cova da Iria el 19 de agosto, cuando, de repente, la luz del día disminuyó, oyeron el relámpago y la Virgen apareció: pidió a los niños que recitaran el rosario y se sacrificaran para redimir a los pecadores. Pidió también que se construyera una capilla en el lugar.

Los tres pequeños videntes, profundamente golpeados por la aparición de la Virgen, cambiaron gradualmente de carácter: no más juegos, sino oración y ayuno. Además, para ofrecer un sacrificio al Señor se prepararon con un cordel tres cilicios rudimentarios, que llevaban debajo de los vestidos y los hacían sufrir mucho. Pero estaban felices, porque ofrecían sus sufrimientos por la conversión de los pecadores.

El 13 de septiembre, Cova estaba atestada de personas arrodilladas en oración: más de veinte mil. A mediodía el sol se veló y la Virgen se apareció acompañada de un globo luminoso: invitó a los niños a orar, a no dormir con los cilicios, y repitió que en octubre se daría un milagro. Todos vieron que una nube cándida cubría a la encina y a los videntes. Luego reapareció el globo y la Virgen desapareció hacia Oriente, acompañada de una lluvia, vista por todos, de pétalos blancos que se desvanecieron antes de tocar tierra. En medio de la enorme emoción general, nadie dudaba que la Virgen en verdad se había aparecido.

El 13 de octubre es el día del anunciado milagro. En el momento de la aparición se llega a un clima de gran tensión. Llueve desde la tarde anterior. Cova da Iria es un enorme charco, pero no obstante miles de personas pernoctan en el campo abierto para asegurar un buen puesto.

 
Justo al mediodía, la Virgen aparece y pide una vez más una capilla y predice que la guerra terminará pronto. Luego alza las manos, y Lucía siente el impulso de gritar que todos miren al sol. Todos vieron entonces que la lluvia cesó de golpe, las nubes se abrieron y el sol se vio girar vertiginosamente sobre sí mismo proyectando haces de luz de todos los colores y en todas direcciones: una maravillosa danza de luz que se repitió tres veces.

La impresión general, acompañada de enorme estupor y preocupación, era que el sol se había desprendido del cielo y se precipitaba a la tierra. Pero todo vuelve a la normalidad y la gente se da cuenta de que los vestidos, poco antes empapados por el agua, ahora están perfectamente secos. Mientras tanto la Virgen sube lentamente al cielo en la luz solar, y junto a ella los tres pequeños videntes ven a san José con el Niño.

Sigue un enorme entusiasmo: las 60.000 personas presentes en Cova da Iria tienen un ánimo delirante, muchos se quedan a orar hasta bien entrada la noche.

Las apariciones se concluyen y los niños retoman su vida de siempre, a pesar de que son asediados por la curiosidad y el interés de un número siempre mayor de personas: la fama de Fátima se difunde por el mundo.

Entre tanto las predicciones de la Virgen se cumplen: al final de 1918 una epidemia golpea a Fátima y mina el organismo de Francisco y Jacinta. Francisco muere santamente en abril del año siguiente como consecuencia del mal, y Jacinta en 1920, después de muchos sufrimientos y de una dolorosísima operación.

En 1921, Lucía entra en un convento y en 1928 pronuncia los votos. Será sor María Lucía de Jesús.

 
Se sabe que, luego de concluir el ciclo de Fátima, Lucía tuvo otras apariciones de la Virgen (en 1923, 1925 y 1929), que le pidió la devoción de los primeros sábados y la consagración de Rusia.

En Fátima las peticiones de la Virgen han sido atendidas: ya en 1919 fue erigida por el pueblo una primera modesta capilla. En 1922 se abrió el proceso canónico de las apariciones y el 13 de octubre se hizo pública la sentencia de los juicios encargados de valorar los hechos: "Las manifestaciones ocurridas en Cova da Iria son dignas de fe y, en consecuencia, se permite el culto público a la Virgen de Fátima".

También los papas, de Pío XII a Juan Pablo II, estimaron mucho a Fátima y su mensaje. Movido por una carta de sor Lucía, Pío XII consagraba el mundo al Corazón Inmaculado de María el 31 de octubre de 1942. Pablo VI hizo referencia explícita a Fátima con ocasión de la clausura de la tercera sesión del Concilio Vaticano II. Juan Pablo II fue personalmente a Fátima el 12 de mayo de 1982: en su discurso agradeció a la Madre de Dios por su protección justamente un año antes, cuando se atentó contra su vida en la plaza de San Pedro.

 
Con el tiempo, se han construido en Fátima una grandiosa basílica, un hospital y una casa para ejercicios espirituales. Junto a Lourdes, Fátima es uno de los santuarios marianos más importantes y visitados del mundo.

 
Consulta también
Mensaje de Fátima, el tercer secreto

Fátima, Nuestra Señora

Una Señora más brillante que el sol

Los Pastorcillos de Fátima


Extraído de: Catholic.net

 
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Publicado por en 13 mayo, 2011 en Apariciones Marianas

 

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Mayo, mes de María.

La Iglesia ha dedicado el mes de mayo a María, a la dulce Reina de nuestras vidas, es por eso que comenzando con una simple oración le regalamos nuestro corazón:

 

Oh María, oh dulcísima, oh dueña mía! Vengo a entregarte lo poco que poseo yo, pues sólo tuyo soy para que lo pongas en oblación ante el Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad, para que no exista más y sea siempre la Voluntad del Padre Celestial.

 

Cada día del mes de mayo tiene que ser una flor para María. Por eso le regalaremos en cada jornada de su mes una meditación, una oración, una decena del Santo Rosario y una florecilla. De este modo iremos formando un ramo de flores para nuestra Reina del Cielo que nuestros ángeles custodios le llevarán en actitud de veneración.

 

·      Flor del 1 de mayo: Santa María
Fiesta de San José Obrero, su castísimo esposo.

Meditación: “El nombre de la Virgen era María” (Lucas 1,27). Según la tradición cristiana a la Santísima Virgen le impusieron ese nombre por especial designio de Dios, significando en arameo Señora, en hebreo Hermosa y en egipcio Amada de Dios.

 

Oración: ¡Oh hermosa Señora, nos alegramos en tu Hijo Resucitado ya que Dios te ha amado tanto para hacerte Hija del Padre, Esposa del Espíritu Santo y Madre de Su Hijo! Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Hacer un especial examen de conciencia por la noche, antes de ir a dormir.

*  *  *

 

·      Flor del 2 de mayo: Lirio Perfecto de Dios

Meditación: “Hágase en mi según Tu Palabra”. “El que haga la Voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Marcos 3,35). María cumplió como nadie la Voluntad de Dios. Esto vale más que todos los demás dones suyos, sean cualidades humanas o gracias espirituales. Del mismo modo, por cumplir la Voluntad del Padre, Jesús sufre Su Pasión y Muerte, alcanzándonos la Redención.

 

Oración: ¡Oh María, Preciosísima, Cáliz de Amor! Te ofrecemos nuestro corazón para que lo guardes junto a vos, uniéndolo al de tu Hijo Dios, como entrega de amor. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Prontitud y alegría para el trabajo, empezando por levantarme sin pereza y agradeciendo a Dios el nuevo día que nos regala.

*  *  *

 

·      Flor del 3 de mayo: Madre de Dios
Fiesta de nuestra Señora del Valle.

Meditación: “Por ser su Hijo Dios, María es Madre de Dios”. Dios nos amó tanto que no sólo nos entregó a Su Hijo sino que nos dio a Su Madre. “Cuando llegó la plenitud del tiempo, Dios envió a Su Hijo nacido de Mujer…para que recibiésemos la adopción de Hijos de Dios” (Gálatas 4,5). Este es el maravilloso final del Plan del Padre y el sublime oficio de María, hacernos hijos de Dios, uno en Dios.

 

Oración: ¡Oh María, te agradecemos el regalo que nos ha hecho nuestro Dios amado al ponernos en tus hermosas manos para hacernos santos. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Examinar mi devoción a la Virgen y cómo la practico.

*  *  *

 

·      Flor del 4 de mayo: Madre de Cristo

Meditación: “De Ella nació Jesús, llamado el Cristo” (Mateo 1,16). Jesús significa Salvador, y es el Cristo, es decir el Ungido, el Mesías enviado por Dios para la Salvación de Su pueblo. Y Su Madre, Madre de Cristo, del Ungido, ha sido asociada a Su Empresa Redentora. Ella es Corredentora con su amor y su dolor. También Cristo nos llama a cada uno a participar en Su grandiosa Empresa de salvar a todos los hombres.

 

Oración: ¡Oh Madre de Dios, oh Madre del dolor! Como Corredentora que sois, imprime en nuestro corazón las Llagas del Señor, para participar de la Fiesta de la Salvación. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Examinar y renovar mi consagración a Cristo y a Su Sagrado Corazón.

*  *  *

 

·      Flor del 5 de mayo: Madre de la Divina Gracia
Fiesta de Nuestra Señora de la Gracia

Meditación: “Mujer, ahí tienes a tu hijo, después dijo al discípulo, he ahí a tu Madre” (Juan 19,26-27). Madre no sólo adoptiva sino que nos da la Vida, nos da a Cristo. Más exactamente: nos da la gracia santificante, la vida sobrenatural, algo físico y real que consiste en la unión con Cristo.

 

Oración: ¡Oh Madre de la Divina Gracia, que nos llevas a la Vida! Muéstranos como Manantial de Gracia el camino hacia la verdadera Patria. Tu, llena de Gracia, sed la Salvación de nuestras pobres almas. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Poner todos los medios para estar en gracia de Dios.

*  *  *

·      Flor del 6 de mayo: Madre Inmaculada

Meditación: “Alégrate, la llena de Gracia, el Señor está contigo” (Lucas 1,28). Gracia plena, es María; siempre estuvo llena de Gracia, por lo que no tiene mancha de pecado. Nunca se halló privada de la Gracia sobrenatural y santificante de Dios, pues Ella sería el Vaso Puro que llevaría al mismo Dios. Así se presentó en Lourdes como la Inmaculada Concepción, título que por Dogma la misma Iglesia le había reconocido.

 

Oración: ¡Oh María, Gratia plena! Permítenos que nos alegremos con vos ya que el Señor te eligió y nos regaló tu Corazón, para que pongamos en Él el nuestro, como ofrenda al Dios Eterno. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Cómo debo guardar la pureza de pensamientos y de obras.

*  *  *

 

·      Flor del 7 de mayo: Madre amable

Meditación: “¿Cómo se me concede que venga a mí la Madre de Mi Señor?” (Lucas 1,43). María es diligente y amorosa, consuela, ayuda, fortalece, sirve… igual que su Hijo. “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”. A cada uno pedirá Dios cuenta de nuestros prójimos; nadie está tan aislado como para verse libre de este deber. Busquemos dar amor, consolando afligidos, visitando enfermos, corrigiendo con dulzura a los que se equivocan, siendo a semejanza de María con humildad y amor testimonios del Amor. “Ora y labora”.

 

 

Oración: ¡Oh tierno Corazón de María! Haz que tus hijos demuestren a todos lo que es el Amor, lo que es el Señor en nosotros, para servir y siempre decirte ”Sí”. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Procurar ser amable con los demás.

*  *  *

 

·      Flor del 8 de mayo: Virgen prudentísima
Fiesta de Nuestra Señora de Luján

Meditación: “Se turbó, preguntándose qué podría ser éste saludo” (Lucas 1,29). Prudentísima, porque turbada calló, porque obedeció, porque creyó y supo entregarse como esclava de Dios. ¡Qué modelo para nuestra locuacidad, nuestra poca fe y nuestro orgullo! “Las vírgenes prudentes llenaron sus lámparas de aceite” (Mateo 25,4). María la llenó con fe. “Feliz porque has creído”. La llenó con amor. “Mi Amado es mío y yo soy suya” (Cantar de los cantares 2,16). La llenó de esperanza. “Guardaba todas las Palabras de Jesús en su Corazón” (Lucas 2,51).

 

Oración: ¡Oh Virgen de Luján, que señalas el camino de nuestro peregrinar! Haz que la prudencia de tu Corazón la cultivemos también hoy, para que nuestras lámparas se aviven con una ardiente llama de fe, el pabilo de la esperanza y el aceite del Amor, como verdaderos templos de Dios. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Reflexionar sobre si cumplo lo que Dios quiere de mí, si hago Su Voluntad, o la mía.

*  *  *

 

·      Flor del 9 de mayo: Madre del buen consejo
Fiesta de Nuestra Señora de los Milagros

Meditación: María nos aconsejó en las bodas de Canaán: “Haced lo que Él os diga” (Juan 2,5), y nos lo vuelve a dictar. ¿Qué quiere Cristo de mí? ¿Lo podemos seguir cuando nos dice “deja todo y sígueme?”.
“Hijo, ¿por qué nos has hecho esto?” (Lucas 2,48). Cristo tenía que mostrarnos que, ante todo, el amor a Dios está por encima del amor a la familia. ¡Pero cuántas veces abandonamos a nuestra Madre por amores, caprichos, vanidades y miedos!

 

Oración: ¡Oh dulce consejera del alma, oh hermosa Esclava! Entrega a Dios nuestra alma para que se haga santa, para que abramos nuestros oídos y seamos hijos solícitos. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Ser un verdadero Cristo al aconsejar a mi hermano.

*  *  *

 

·      Flor del 10 de mayo: Virgen digna de alabanza

Meditación: “Bendita tú entre las mujeres” (Lucas 1,42). “Mi alma engrandece al Señor” (Lucas 1,46). Cuando cumplimos la profecía de llamarla Bienaventurada, hablamos de las maravillas que hizo en Ella el Todopoderoso. Unimos nuestra voz a la suya, alabando perpetuamente al Señor. Imitemos a María agradecida, a María serena, a María llena de sacrificio, a María alegre, a María confiada, a María llena de Gracia y fortaleza para cumplir así nuestra misión en la tierra.

 

Oración: ¡Oh Madre!, que te hiciste la más pequeña, siendo realmente excelsa, enséñame a amarte, a alabarte y a agradarte del mismo modo en que vos lo hiciste con el Señor, para que también nosotros lleguemos a Él. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: ser pequeños y humildes como María nos pide, para así poder crecer en la Gracia.

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·      Flor del 11 de mayo: Virgen clemente

Meditación: María camino a Belén. Fatigada y esperanzada, pues llevaba en sus entrañas al Dios que amaba. María en Belén. Frío y pobreza para cobijar al Rey, pero Ella era Palacio de Pureza y Cristal para que se pudiera acurrucar. María junto a la Cruz…, “estaba junto a la Cruz de Jesús Su Madre” (Juan 19,25). ¡Cuánta soledad y miseria! Sí, la miseria de todos los hombres de todos los siglos, incluidas mis miserias también… María es Madre de pobreza y sacrificio, debemos imitarla si queremos ser verdaderamente hijos suyos.

 

Oración: ¡Oh Virgen clemente, oh Madre de misericordia! Llévanos a la santidad por el camino de la Verdad, y no toleres nuestros pecados, sino enséñanos a ser santos. Que sepamos ver lo que no hacemos bien, teniendo la clemencia del Corazón de Tu Hijo para con nuestros hermanos, porque así como nosotros perdonamos, así seremos perdonados. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Meditar sobre las propias miserias, para no volver a juzgar las miserias de los demás.

*  *  *

 

·      Flor del 12 de mayo: Madre del buen ejemplo

Meditación: “Sigue fiel hasta la muerte, y te daré la corona de la vida” (Apocalipsis 2,10). María, la más fiel. La que suprime su propia voluntad para convertirse en La Voluntad del Padre. “Hágase en mí según Tu Palabra”. Grande fue la fe de María, quien cumplió a la perfección la Santa Voluntad de Dios, ya que a Él toda se entregó. En el Calvario nos dio a su Hijo dio y confiada con llagas en su Corazón esperó la Resurrección. ¿Somos realmente fieles a Dios y a Su Iglesia, cuando no cumplimos nuestro deber, cuando no nos comprometemos con el Señor y tenemos un tibio corazón lleno de vanidad y sin amor? ¿Somos ejemplo como María, o somos un alma sin vida que no cumple con lo que Dios dicta? Pregúntate en este día: ¿he favorecido con mis obras y palabras al Señor, o al maligno? Sigamos a María con un corazón pequeño y recto.

 

Oración: ¡Oh Madre que nos guiaste, que todo entregaste! Dígnate Madre a enseñarnos y a llevarnos siempre de tu mano, para que seamos realmente cristianos, perteneciendo a Cristo, tu Hijo Amado. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Ser un Jesús y una María para los que nos rodean, como testimonio de cristiandad.


Extraído del sitio: www.reinadelcielo.org

Editado y revisado por Granos de Sal

 
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Publicado por en 12 mayo, 2011 en Reflexiones Marianas

 

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Mensaje de la Santísima Virgen María a su hija amada “Luz de María” del día 7 de mayo de 2011.

Amadísimos hijos de Mi Corazón Inmaculado:

 

MI VIENTRE MATERNO ALBERGA A TODA LA HUMANIDAD.

CADA UNO DE USTEDES ES MI HIJO, AUN CUANDO NO ME AMEN, YO LES AMO.

A TODOS AMO, CADA UNO ES ÚNICO ANTE MÍ.

 

Les he llamado a través de los tiempos, suplicante, dolorida, amorosa. No en vano ha sido la Voluntad Trinitaria la que les alerta sobre el devenir de la humanidad, si no cambian de proceder. Insisto para que no se pierdan más almas.

 

Elevándose al Universo el eco de la voz sufriente del hombre, emerge dando prisa a toda la Creación que se precipita sobre la tierra. Los lamentos de los inocentes abortados se elevan a lo infinito. Esta es una gravísima ofensa de las naciones hacia Dios.

 

Invito a Mis Consagrados a luchar, a levantar la pasividad a fin de que la juventud comprenda este gravísimo pecado. Les invito, Mis Consagrados, a ser testimonios de fe, a evangelizar debidamente para que los hombres no continúen imponiéndose su propia manera de amar a Dios, su propia fe.

 

¡CUÁNTAS ALMAS SE PIERDEN A CAUSA DEL LIBERALISMO DESENFRENADO!

 

Dolor aqueja a la Iglesia de Mi Hijo. La negación de la existencia del Purgatorio y del infierno han calado hondo en la humanidad, en instantes en los que para el hombre, “nada es pecado”, cuando éste ha traspasado la Bóveda del Cielo.

 

EL LENGUAJE UTILIZADO PARA COMUNICARSE ENTRE LOS HOMBRES ES UNA LANZA QUE HIERE A MI HIJO. LA BAJEZA DEL MISMO DEFORMA EL ALMA, ATROFIA EL CORAZÓN, DECAPITA LA CONCIENCIA, AMORDAZA LOS SENTIDOS, REBAJA HASTA LO MÁS PROFUNDO A LA HUMANIDAD.

 

Estos son los instantes de los instantes, el instante del cumplimiento de Mis llamados.

 

Grandes ciudades serán estremecidas. Las montañas temblarán ante la cercanía de un fuego venido del espacio.

 

Oren por Méjico, oren hijos.

Oren por Inglaterra, la angustia llega.

Oren por Argentina, el dolor pasará por ella.

Los océanos aumentan su caudal. Tierra nueva brota, señal del renacer de los Míos.

 

HIJOS, NO PIERDAN LA FE, ESPEREN CON HUMILDAD Y AMOR A DIOS, CONFIANZA Y PERSEVERANCIA.

 

No desatiendan la oración, la entrega, el ofrecimiento; no olviden que todo ofrecimiento se multiplica en el Cielo.

 

Hijos Míos, iluminen la tierra, ilumínenla; ustedes serán consolados.

Les mantengo en Mis brazos, para que no les toquen.

 

MI HIJO CUIDARÁ DE SUS HIJOS: HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD, SERVIDORES DE SUS HERMANOS.

CUIDARÁ DE AQUELLOS QUE SON DEFENSORES DE SU IGLESIA, DE AQUELLOS QUE ALERTAN A SU PUEBLO, DE AQUELLOS QUE NO TAMBALEAN.

 

Les bendigo junto a los suyos.

Permanezcan unidos.

Mi Corazón Materno les sostiene.

Les amo.

Mamá María.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

 

 

COMENTARIO DEL INSTRUMENTO SOBRE EL MENSAJE

 

Hermanos (as):

 

LA UNIDAD ES UN CANAL MUY PODEROSO DE BENDICIÓN Y LA UNIDAD A LA MADRE SANTÍSIMA NOS ACERCA A SU HIJO Y POR ENDE NOS MANTIENE FORTALECIDOS EN LA FE.

 

¡Cuánto llamado de la Madre de todos los hombres!

 

Llamado a toda la humanidad, a Sus hijos predilectos a avivar la fe y la verdad, predicando al pueblo para que éste no sucumba aún más.

 

Nuestra Madre clama al hombre ante el pecado del aborto y casi paralelamente alerta a las grandes naciones ante eventualidades que sobrevienen de la tierra y del espacio.

 

Mamá María desea exhortarnos para que el proceder del hombre gire para bien, en instantes que sabemos son difíciles.

 

LA FE EN LA PROTECCIÓN DIVINA ES UN ARMA PARA LOS FIELES,

A QUIENES ELLA ASEGURA SU PROTECCIÓN Y EL TRIUNFO FINAL.

DE LA MANO DE MAMÁ MARÍA, MIRAREMOS UN MUNDO RENOVADO.

 

Amén.

 

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Mensaje de la Santísima Virgen María a su hija amada “Luz de María” del día 9 de abril de 2011

Amadísimos hijos de Mi Corazón Inmaculado:

 

Les bendigo.

 

APROVECHEN ESTE INSTANTE ANTERIOR A LA SEMANA MAYOR Y EXAMÍNENSE.

 

La bendición del Cielo no se reserva para unos cuantos, sino desciende sobre toda la humanidad.

 

El despertar de la conciencia les conduce al nuevo amanecer, a vivir en espíritu y verdad y a gustar de la fortaleza espiritual necesaria en estos instantes.

 

El mantener ardiendo la llama del amor por Mi Hijo es seguridad, es esperanza para la criatura humana.

 

No es con vanas palabras con lo que llegan a alcanzar la vida eterna.

 

Amadísimos hijos: Les invito a recapacitar en cada sentimiento que surge en ustedes. Estos deben ser de paz, caridad, amor, paciencia, bondad hacia ustedes mismos y hacia los semejantes.

 

EL INSTANTE PRECISO QUE VIVEN, LAS SEÑALES QUE HAN MIRADO Y LAS QUE SE APROXIMAN, NO SON CASUALIDAD. HIJOS, SON MUESTRA DE LA URGENCIA DE UN CAMBIO RADICAL EN EL SER HUMANO.

 

El pecado ha paralizado al amor y el demonio gana terreno aceleradamente, ante una humanidad amordazada por el odio. El dolor se asoma nuevamente y la humanidad se conmoverá.

 

Oren por mis hijos de Brasil y Chile, padecerán.

Oren por mis hijos de Puerto Rico, la muerte pasará.

Oren por mis hijos de Japón, lamentarán.

 

AMADÍSIMOS MÍOS, EL DOLOR TOCA A LA PUERTA DE LA HUMANIDAD UNA Y OTRA VEZ. LA TIERRA SE ESTREMECE Y EL AGUA SE ABALANZA HACIA LA TIERRA, LLEVANDO AL HOMBRE A PADECER.

 

Oren y reparen cuanto deban reparar cada uno, aprovechen este instante anterior a la Semana Mayor y examínense. Hagan firme propósito de enmendar el proceder y ofrezcan oraciones y sacrificios en nombre de toda la humanidad, como preparación a la Semana Mayor que se acerca.

 

Hijos, sean prudentes.

 

LAS AGUJAS DEL RELOJ GIRAN APRISA, EL COSMOS PERMANECE EN SILENCIO, EL MURMULLO DE LAS AGUAS LE SUSURRAN CUANTO SE AVECINA.

 

Mi Corazón sufre por ustedes, Mi Corazón sufre: Peregrino de país en país, no les dejo de Mi Mano. Sufro por cuanto sufren los Míos, sufro ante la respuesta negativa a Mis ruegos.

 

LAS SEÑALES NO SE HACEN ESPERAR Y USTEDES NO LAS QUIEREN MIRAR. EL SILENCIO DE LA CREACIÓN PENETRA EN EL HOMBRE, QUE DEAMBULA VACÍO POR LA TIERRA.

LA NOCHE PARECERÁ MÁS LARGA ANTE EL DOLOR DE QUIENES MIRAN LA TIERRA DESMORONARSE.

 

Hijitos de Mi Corazón, atiendan Mis ruegos y reencuéntrense con Su Padre.

 

No se alejen de Mi Hijo, no sean presa del maligno. Recapaciten sobre su proceder y acudan a la Misericordia Divina.

Un Padre no abandona a Sus hijos. Les extiende Su Mano una y otra vez, cuanto sea necesario. Tengan la certeza del Amor proveniente del Padre y no teman acercarse a Él.

 

Mi Manto Materno recorre toda la tierra, permitan que se pose sobre ustedes.

Mi Corazón alimenta al hambriento y calma la sed del sediento, da paz al que no la tiene y acoge a los despreciados, es seguridad para el inseguro y

 

Amor para el arrepentido.

 

Son Mis hijos, como Madre les llamo y bendigo.

Les bendigo.

Les amo.

Mamá María.

 

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

 

COMENTARIO DEL INSTRUMENTO SOBRE EL MENSAJE

 

Hermanos (as):

MAMÁ MARÍA LLAMA A LA HUMANIDAD NUEVAMENTE A EXAMINARSE.

 

Las palabras de la Madre no se dan porque sí.

 

He mirado a la Santísima Madre muy triste. Con esa tristeza que penetra mi ser urgiéndome a orar y a reparar por cuanto Ella pide.

 

Su traje oscuro indica dolor: El dolor que Ella comparte con los que sufren, con los desvalidos, con los necesitados.

 

¡CUÁNTOS SIGNOS DE TODA ÍNDOLE SE PRESENTAN ANTE TODA LA HUMANIDAD, PARA QUE SE DESPIERTE DEL LETARGO Y RETOME EL CAMINO RECTO!

 

Hermanos, este instante no es para debatir sino para unificarse en una sola voz, en un solo corazón. Tanta bondad del Padre para con Sus criaturas, tanta belleza en la tierra, todo sólo para el hombre, ¿y el hombre ha agradecido?

 

SE APROXIMA LA SEMANA MAYOR, UNAMOS NUESTRAS VOCES Y ADOREMOS A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

 

Amén.

 

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Mensaje de la Santísima Virgen María a su hija amada “Luz de María” del día 6 de abril de 2011.

Amadísimos hijos de Mi Corazón Inmaculado:

MI AMOR MATERNO CLAMA POR MIS HIJOS.

¡Cuánta oscuridad embarga en este instante a la creación! Oscuridad reflejo de las almas de aquellos que permanecen en pecado.

Se acerca un gran gigante, se acerca aquel que con paso fuerte estremecerá a la humanidad. La calamidad no se hace esperar, el agua nuevamente azota la tierra y la tierra se doblega ante ella, y se derrumba causando gran dolor a Mis hijos. Les llamo una y otra vez a retomar el camino de la santidad. 

¿AÚN NO COMPRENDEN QUE SIN ORACIÓN NO CAMINAN?

¿AÚN NO COMPRENDEN QUE ESTA MADRE LES LLAMA, LES INVITA, LES EXHORTA A ENARBOLAR LA BANDERA DEL AMOR DIVINO?

 Amadísimos hijos de Mi Corazón, retornen al camino verdadero, naden contra la corriente del mundo, caminen hacia la santidad, ya las agujas del reloj giran aprisa. Ante un tiempo que ha dejado de ser tiempo, ustedes marcan el ritmo del reloj lo marcan con el pecado, y este se acelera llevándoles hacia el cumplimiento de cuanto les He anunciado, Mi Corazón se duele, Mi Corazón se duele ante la magnitud del dolor que va a padecer Mi pueblo amado, Mi pueblo al que Mi Hijo me ha entregado para que lo proteja con Mi amor materno.

 

OREN HIJOS MÍOS, OREN, ÚNANSE, OREN AMADOS HIJOS.

Oren por Grecia, sufrirá grandemente.

Oren, oren por Chile. No se olviden de este pueblo que padece y padecerá.

Oren, mis amados hijos, oren por Hawai.

¡Cuánto dolor, cuánto dolor sobreviene! ¡Cuánto lamento, y aún no prestan atención a mis llamados!

Una y otra vez me acerco a ustedes y vuelven la espalda a mis llamados. Pero aun así, continuaré, continuaré porque una madre no se cansa de llamar a los suyos no se cansa de amar a los suyos. Conviértanse retornen a Mi Hijo, arrepiéntanse.

Un gigante se aproxima con paso firme y se abalanza moviendo las aguas con gran fuerza, haciendo estremecer la tierra y causando gran destrucción y dolor a mis hijos. Presten atención a mis llamados, examinen su vida, arrepiéntanse.

Unidos en una sola voz oren y clamen al Cielo. Mis hijos no permanecen solos, Mi Manto Materno cubre toda la humanidad, aquí les espero, acérquense a Mí. Mi seno permanece abierto, para aquel que busque refugio. Vengan a Mí. Permitan que les conduzca a Mi Hijo, emprendan el camino porque el tiempo ya no es tiempo.

Les amo, les amo, les bendigo.

Queden en la paz de Mi Corazón.

Les amo.

Mamá María.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA.

 

COMENTARIO DEL INSTRUMENTO SOBRE EL MENSAJE

 

Hermanos (as)

La bandera del Amor Divino, ¡qué sublimidad!

Nuestra Madre nos da una vez más la gran lección de humildad. La humilde por excelencia, la Madre de Dios nos llama a vivir una vida Cristocéntrica, libre de todo aquello que pueda detener nuestro paso hacia el centro que es Su Hijo, Nuestro Señor.

Miramos el reloj para disponer del tiempo, y nos dice  nuestra Madre que las agujas del reloj giran más aprisa de lo que podemos mirar, así que es necesaria la oración, la reparación, ¡YA! y reflexionar sobre tanto y tanto llamado, que no se da por casualidad.

Hermanos, seamos sencillos de corazón y actuemos ya en nuestro interior, con prontitud, con esa seguridad de aquellos que sabiéndose hijos de la Madre, jamás están desamparados.

Amén.

 

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