RSS

Archivo de la etiqueta: Iglesia

Mensaje de ‘El ben pastor Enoc’ del día 10 de agosto de 2012.

¡EL NUEVO ORDEN MUNDIAL PRÓXIMO A ESTABLECERSE EN LA TIERRA SERÁ EL GOBIERNO DE MI ADVERSARIO!

new-world-order

LLAMADO DE JESÚS DE NAZARETH A SU REBAÑO

Ovejas de mi grey, paz a vosotras.

La noche está cerca; la noche es tiempo de justicia. Apresuraos ovejas rebeldes, porque el tiempo se agota, no dejéis para el último momento vuestra salvación. El colapso espiritual está muy cerca y hará perder la fe de muchos tibios; millones de almas se apartarán de mi Iglesia para seguir las enseñanzas de los fundadores de la falsa iglesia, donde todo se permitirá. Será la iglesia de la perdición que llevará a las almas a la muerte eterna. ¡Oh, cuánto está sufriendo mi Vicario por mantenerse firme en la silla de Pedro! Las intrigas y divisiones están a punto de dar su fruto; los rebeldes buscan la forma de destronar al sucesor de Pedro, para sentar al falso papa y así abrirle las puertas de la Casa de mi Padre a mi adversario.

¡Cuánto sufro viendo la profanación de la Casa de mi Padre, mis Sagrarios serán ultrajados y mi Cuerpo pisoteado por los seguidores de mi adversario! Todas las Casas de mi Padre serán cerradas y mi culto diario será suspendido. Los rebeldes ocuparán mis Casas y harán reformas; sustituirán mis imágenes, las de mi Madre y mis discípulos, por falsos dioses; cambiarán la doctrina de mi Iglesia y sustituirán mi Cuerpo y mi Sangre, por un pedazo de pan y mi culto diario, por asambleas. Hijos míos, allí ya no estaré Yo. Absteneos de hacer parte de estos cultos; no temáis, yo os enviaré a través de mi Madre sacerdotes fieles a Mí, que celebrarán mi Santo Sacrificio y os darán de comer y de beber el verdadero Cuerpo y Sangre del Cordero de Dios.

Ovejas de mi grey, sabed que cuando esto comience a suceder debéis de empezar a buscar los refugios de mi Madre y los lugares a donde refugiaros; alejaos de las cabeceras de las ciudades y pueblos, porque como bien sabéis, será el tiempo de las persecuciones. Hijos míos, muchos de vosotros seréis traicionados por vuestros propios familiares, por eso debéis de estar en comunicación conmigo a través de mi Madre y mis profetas de estos últimos tiempos, para estar instruyéndoos cada día sobre la voluntad de mi Padre. Acordaos de lo que dice mi palabra: Heriré al pastor y las ovejas se dispersarán (Mt 26,31).

¡Oh, cuántos de los que hoy dicen serme fieles, mañana me abandonarán y cuántos de los que no me conocen volverán a Mí! Así se cumplirán mis palabras: Muchos últimos serán primeros y muchos primeros serán últimos. (Mc 10.31).

En verdad, os digo, que sólo los que perseveren alcanzarán la corona de la vida. Si os apartáis de Mí, corréis el riesgo de perderos, porque el engañador os seducirá con sus mentiras y falsas promesas y os desviará del camino para luego lanzaros al despeñadero.

El Nuevo Orden Mundial próximo a establecerse en la tierra será el gobierno de mi adversario. Todo aquel que no se someta a sus leyes, será perseguido, torturado e incluso perderá la vida; todos aquellos que no se dejen imponer la marca de la bestia, perderán todos sus bienes, trabajo, estudio, salud y libertad. El nuevo orden mundial se apoderará de todos los bienes de mi pueblo fiel. Habrá un censo de población a nivel mundial y la información que se recoja le servirá al nuevo orden para establecer qué población es católica y cristiana; esto con el fin de ubicarlos para luego comenzar su persecución y exterminio.

Mis pequeños menores de edad pasarán a manos del estado y sus padres perderán toda potestad sobre ellos. Sabed pues que cuando sea decretado el censo debéis de huir; os instruyo pueblo mío, antes de que sucedan estos acontecimientos, para que cuando lleguen ya estéis preparados y nada os coja por sorpresa y no digáis que no estabais avisados. Preparaos pues mi Iglesia Militante, porque las trompetas están por sonar de nuevo; permaneced orantes y vigilantes, porque la hora de vuestra libertad está cerca. Arrepentíos y convertíos, organizad vuestras cuentas con Dios y ponedle orden a vuestros hogares padres de familia, para que cuando llegue el tiempo de mi justicia estéis con las lámparas encendidas y despiertos como las doncellas sensatas y podáis cenar con vuestro Señor. Mi paz os dejo, mi paz os doy. Soy vuestro Maestro, Jesús de Nazareth.

Dad a conocer mis mensajes en todos los confines de la tierra.

 
Deja un comentario

Publicado por en 14 agosto, 2012 en Mensajes del Buen Pastor Enoc

 

Etiquetas: , , , , , , ,

Benedicto XVI: «Dios se puede ver, es visible en Cristo».

Sólo creyendo en Cristo podemos continuar su labor

Dios no es invisible, «Dios ha mostrado su rostro», dijo ayer Benedicto XVI en su reflexión en la oración mariana del Regina Coeli, inspirada en el evangelio de san Juan del V Domingo de Pascua y la respuesta de Jesús a Felipe: «Quien me ha visto a mi ha visto al Padre». «El nuevo testamento ha puesto fin a la invisibilidad del Padre» y «Dios se puede ver, es visible en Cristo», dijo el Papa, que citó a Santa Teresa de Ávila: «No debemos alejarnos de lo que constituye todo nuestro bien y nuestro remedio, es decir, de la santísima humanidad de nuestro Señor Jesucristo».

(InfoCatólica) El Papa explicó que “este Jesús que, con su encarnación, muerte y resurrección nos libera de la esclavitud del pecado para donarnos la libertad de los hijos de Dios “nos ha hecho conocer un rostro de Dios que es amor”. Este Dios amor construye solo poco a poco su historia en la historia grande de la humanidad, porque “es propio del misterio de Dios actuar de modo humilde”.

Benedicto XVI recordó que Dios “se hace hombre pero de modo que puede llegar a ser ignorado por sus contemporáneos, de las fuerzas autorizadas de la historia. “Resucitado, quiere llegar a la humanidad solamente a través de la fe de los suyos a quienes se manifiesta. Continuamente Él toca humildemente a las puertas de nuestro corazón y, si le abrimos, lentamente nos hace capaces de “ver”…”

El Santo Padre afirmó que “solo creyendo en Cristo, permaneciendo unidos a Él, sus discípulos, entre los cuales estamos también nosotros, podemos continuar su acción permanente en la historia: “Quien cree en mí, también Él hará las mismas obras que yo”.

 
Deja un comentario

Publicado por en 24 mayo, 2011 en Misceláneo

 

Etiquetas: , , , , , , ,

13 de mayo. Nuestra Señor de Fátima

La Santísima Virgen María se manifestó a tres niños campesinos En 1917, en el momento de las apariciones, Fátima era una ciudad desconocida de 2.500 habitantes, situada a 800 metros de altura y a 130 kilómetros al norte de Lisboa, casi en el centro de Portugal. Hoy Fátima es famosa en todo el mundo y su santuario lo visitan innumerables devotos.

 
Allí, la Virgen se manifestó a niños de corta edad: Lucía, de diez años, Francisco, su primo, de nueve años, un jovencito tranquilo y reflexivo, y Jacinta, hermana menor de Francisco, muy vivaz y afectuosa. Tres niños campesinos muy normales, que no sabían ni leer ni escribir, acostumbrados a llevar a pastar a las ovejas todos los días. Niños buenos, equilibrados, serenos, valientes, con familias atentas y premurosas.

 
Los tres habían recibido en casa una primera instrucción religiosa, pero sólo Lucía había hecho ya la primera comunión.

Las apariciones estuvieron precedidas por un "preludio angélico": un episodio amable, ciertamente destinado a preparar a los pequeños para lo que vendría.

Lucía misma, en el libro Lucia racconta Fátima (Editrice Queriniana, Brescia 1977 y 1987) relató el orden de los hechos, que al comienzo sólo la tuvieron a ella como testigo. Era la primavera de 1915, dos años antes de las apariciones, y Lucía estaba en el campo junto a tres amigas. Y esta fue la primera manifestación del ángel:

Sería más o menos mediodía, cuando estábamos tomando la merienda. Luego, invité a mis compañeras a recitar conmigo el rosario, cosa que aceptaron gustosas. Habíamos apenas comenzado, cuando vimos ante nosotros, como suspendida en el aire, sobre el bosque, una figura, como una estatua de nieve, que los rayos del sol hacían un poco transparente. "¿Qué es eso?", preguntaron mis compañeras, un poco atemorizadas.

"No lo sé". Continuamos nuestra oración, siempre con los ojos fijos en aquella figura, que desapareció justo cuando terminábamos (ibíd., p. 45).

El hecho se repitió tres veces, siempre, más o menos, en los mismos términos, entre 1915 y 1916.

 
Llegó 1917, y Francisco y Jacinta obtuvieron de sus padres el permiso de llevar también ellos ovejas a pastar; así cada mañana los tres primos se encontraban con su pequeño rebaño y pasaban el día juntos en campo abierto. Una mañana fueron sorprendidos por una ligera lluvia, y para no mojarse se refugiaron en una gruta que se encontraba en medio de un olivar. Allí comieron, recitaron el rosario y se quedaron a jugar hasta que salió de nuevo el sol. Con las palabras de Lucía, los hechos sucedieron así:

… Entonces un viento fuerte sacudió los árboles y nos hizo levantar los ojos… Vimos entonces que sobre el olivar venía hacia nosotros aquella figura de la que ya he hablado. Jacinta y Francisco no la habían visto nunca y yo no les había hablado de ella. A medida que se acercaba, podíamos ver sus rasgos: era un joven de catorce o quince años, más blanco que si fuera de nieve, el sol lo hacía transparente como de cristal, y era de una gran belleza. Al llegar junto a nosotros dijo: "No tengan miedo. Soy el ángel de la paz. Oren conmigo". Y arrodillado en la tierra, inclinó la cabeza hasta el suelo y nos hizo repetir tres veces estas palabras: "Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman". Luego, levantándose, dijo: "Oren así. Los corazones de Jesús y María están atentos a la voz de sus súplicas". Sus palabras se grabaron de tal manera en nuestro espíritu, que jamás las olvidamos y, desde entonces, pasábamos largos períodos de tiempo prosternados, repitiéndolas hasta el cansancio (ibíd, p. 47).

En el prefacio al libro de Lucía, el padre Antonio María Martins anota con mucha razón que la oración del ángel "es de una densidad teológica tal" que no pudo haber sido inventada por unos niños carentes de instrucción. "Ha sido ciertamente enseñada por un mensajero del Altísimo", continúa el estudioso.

"Expresa actos de fe, adoración, esperanza y amor a Dios Uno y Trino".

Durante el verano el ángel se presentó una vez más a los niños, invitándolos a ofrecer sacrificios al Señor por la conversión de los pecadores y explicándoles que era el ángel custodio de su patria, Portugal.

Pasó el tiempo y los tres niños fueron de nuevo a orar a la gruta donde por primera vez habían visto al ángel. De rodillas, con la cara hacia la tierra, los pequeños repiten la oración que se les enseñó, cuando sucede algo que llama su atención: una luz desconocida brilla sobre ellos. Lucía lo cuenta así:

 
Nos levantamos para ver qué sucedía, y vimos al ángel, que tenía en la mano izquierda un cáliz, sobre el que estaba suspendida la hostia, de la que caían algunas gotas de sangre adentro del cáliz.

El ángel dejó suspendido el cáliz en el aire, se acercó a nosotros y nos hizo repetir tres veces: "Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jesucristo…". Luego se levantó, tomó en sus manos el cáliz y la hostia; me dio la hostia santa y el cáliz lo repartió entre Jacinta y Francisco… (ibíd., p. 48).

El ángel no volvió más: su tarea había sido evidentemente la de preparar a los niños para los hechos grandiosos que les esperaban y que tuvieron inicio en la primavera de 1917, cuarto año de la guerra, que vio también la revolución bolchevique.

El 13 de mayo era domingo anterior a la Ascensión. Lucía, Jacinta y Francisco habían ido con sus padres a misa, luego habían reunido sus ovejas y se habían dirigido a Cova da Iria, un pequeño valle a casi tres kilómetros de Fátima, donde los padres de Lucía tenían un cortijo con algunas encinas y olivos.

 
Aquí, mientras jugaban, fueron asustados por un rayo que surcó el cielo azul: temiendo que estallara un temporal, decidieron volver, pero en el camino de regreso, otro rayo los sorprendió, aún más fulgurante que el primero. Dijo Lucía:

A los pocos pasos, vimos sobre una encina a una Señora, toda vestida de blanco, más brillante que el sol, que irradiaba una luz más clara e intensa que la de un vaso de cristal lleno de agua cristalina, atravesada por los rayos del sol más ardiente. Sorprendidos por la aparición, nos detuvimos. Estábamos tan cerca que nos vimos dentro de la luz que la rodeaba o que ella difundía. Tal vez a un metro o medio de distancia, más o menos… (ibíd., p. 118).

La Señora habló con voz amable y pidió a los niños que no tuvieran miedo, porque no les haría ningún daño. Luego los invitó a venir al mismo sitio durante seis meses consecutivos, el día 13 a la misma hora, y antes de desaparecer elevándose hacia Oriente añadió: "Reciten la corona todos los días para obtener la paz del mundo y el fin de la guerra".

Los tres habían visto a la Señora, pero sólo Lucía había hablado con ella; Jacinta había escuchado todo, pero Francisco había oído sólo la voz de Lucía.

 
Lucía precisó después que las apariciones de la Virgen no infundían miedo o temor, sino sólo "sorpresa": se habían asustado más con la visión del ángel.

 
En casa, naturalmente, no les creyeron y, al contrario, fueron tomados por mentirosos; así que prefirieron no hablar más de lo que habían visto y esperaron con ansia, pero con el corazón lleno de alegría, que llegara el 13 de junio.

Ese día los pequeños llegaron a la encina acompañados de una cincuentena de curiosos. La aparición se repitió y la Señora renovó la invitación a volver al mes siguiente y a orar mucho. Les anunció que se llevaría pronto al cielo a Jacinta y Francisco, mientras Lucía se quedaría para hacer conocer y amar su Corazón Inmaculado. A Lucía, que le preguntaba si de verdad se quedaría sola, la Virgen respondió: "No te desanimes. Yo nunca te dejaré. Mi Corazón Inmaculado será tu refugio y el camino que te conducirá hasta Dios". Luego escribió Lucía en su libro:

En el instante en que dijo estas últimas palabras, abrió las manos y nos comunicó el reflejo de aquella luz inmensa. En ella nos veíamos como inmersos en Dios. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de la luz que se elevaba al cielo y yo en la que se difundía sobre la tierra. En la palma de la mano derecha de la Virgen había un corazón rodeado de espinas, que parecían clavarse en él. Comprendimos que era el Corazón Inmaculado de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, y que pedía reparación (ibíd., p. 121).

Cuando la Virgen desapareció hacia Oriente, todos los presentes notaron que las hojas de las encinas se habían doblado en esa dirección; también habían visto el reflejo de la luz que irradiaba la Virgen sobre el rostro de los videntes y cómo los transfiguraba.

 
El hecho no pudo ser ignorado: en el pueblo no se hablaba de otra cosa, naturalmente, con una mezcla de maravilla e incredulidad.

 

La mañana del 13 de julio, cuando los tres niños llegaron a Cova da Iria, encontraron que los esperaban al menos dos mil personas. La Virgen se apareció a mediodía y repitió su invitación a la penitencia y a la oración. Solicitada por sus padres, Lucía tuvo el valor de preguntarle a la Señora quién era; y se atrevió a pedirle que hiciera un milagro que todos pudieran ver. Y la Señora prometió que en octubre diría quién era y lo que quería y añadió que haría un milagro que todos pudieran ver y que los haría creer.

Antes de alejarse, la Virgen mostró a los niños los horrores del infierno (esto, sin embargo, se supo muchos años después, en 1941, cuando Lucía, por orden de sus superiores escribió las memorias recogidas en el libro ya citado. En ese momento, Lucía y sus primos no hablaron de esta visión en cuanto hacía parte de los secretos confiados a ellos por la Virgen, cuya tercera parte aún se ignora) y dijo que la guerra estaba por terminar, pero que si los hombres no llegaban a ofender a Dios, bajo el pontificado de Pío XII estallaría una peor.

Cuando vean una noche iluminada por una luz desconocida, sabrán que es el gran signo que Dios les da de que está por castigar al mundo a causa de sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de la persecución a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, quiero pedirles la consagración de Rusia a mi Corazón Inmaculado y la comunión reparadora los primeros sábados. Si cumplen mi petición, Rusia se convertirá y vendrá la paz. Si no, se difundirán en el mundo sus horrores, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia… Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y se le concederá al mundo un período de paz… (ibíd., p. 122).

Después de esta aparición, Lucía fue interrogada de modo muy severo por el alcalde, pero no reveló a ninguno los secretos confiados por la Virgen.

 
El 13 de agosto, la multitud en Cova era innumerable: los niños, sin embargo, no llegaron. A mediodía en punto, sobre la encina, todos pudieron ver el relámpago y la pequeña nube luminosa. ¡La Virgen no había faltado a su cita! ¿Qué había sucedido? Los tres pastorcitos habían sido retenidos lejos del lugar de las apariciones por el alcalde, que con el pretexto de acercarlos en auto, los había llevado a otro lado, a la casa comunal, y los había amenazado con tenerlos prisioneros si no le revelaban el secreto. Ellos callaron, y permanecieron encerrados. Al día siguiente hubo un interrogatorio con todas las de la ley, y con otras amenazas, pero todo fue inútil, los niños no abandonaron su silencio.

 
Finalmente liberados, los tres pequeños fueron con sus ovejas a Cova da Iria el 19 de agosto, cuando, de repente, la luz del día disminuyó, oyeron el relámpago y la Virgen apareció: pidió a los niños que recitaran el rosario y se sacrificaran para redimir a los pecadores. Pidió también que se construyera una capilla en el lugar.

Los tres pequeños videntes, profundamente golpeados por la aparición de la Virgen, cambiaron gradualmente de carácter: no más juegos, sino oración y ayuno. Además, para ofrecer un sacrificio al Señor se prepararon con un cordel tres cilicios rudimentarios, que llevaban debajo de los vestidos y los hacían sufrir mucho. Pero estaban felices, porque ofrecían sus sufrimientos por la conversión de los pecadores.

El 13 de septiembre, Cova estaba atestada de personas arrodilladas en oración: más de veinte mil. A mediodía el sol se veló y la Virgen se apareció acompañada de un globo luminoso: invitó a los niños a orar, a no dormir con los cilicios, y repitió que en octubre se daría un milagro. Todos vieron que una nube cándida cubría a la encina y a los videntes. Luego reapareció el globo y la Virgen desapareció hacia Oriente, acompañada de una lluvia, vista por todos, de pétalos blancos que se desvanecieron antes de tocar tierra. En medio de la enorme emoción general, nadie dudaba que la Virgen en verdad se había aparecido.

El 13 de octubre es el día del anunciado milagro. En el momento de la aparición se llega a un clima de gran tensión. Llueve desde la tarde anterior. Cova da Iria es un enorme charco, pero no obstante miles de personas pernoctan en el campo abierto para asegurar un buen puesto.

 
Justo al mediodía, la Virgen aparece y pide una vez más una capilla y predice que la guerra terminará pronto. Luego alza las manos, y Lucía siente el impulso de gritar que todos miren al sol. Todos vieron entonces que la lluvia cesó de golpe, las nubes se abrieron y el sol se vio girar vertiginosamente sobre sí mismo proyectando haces de luz de todos los colores y en todas direcciones: una maravillosa danza de luz que se repitió tres veces.

La impresión general, acompañada de enorme estupor y preocupación, era que el sol se había desprendido del cielo y se precipitaba a la tierra. Pero todo vuelve a la normalidad y la gente se da cuenta de que los vestidos, poco antes empapados por el agua, ahora están perfectamente secos. Mientras tanto la Virgen sube lentamente al cielo en la luz solar, y junto a ella los tres pequeños videntes ven a san José con el Niño.

Sigue un enorme entusiasmo: las 60.000 personas presentes en Cova da Iria tienen un ánimo delirante, muchos se quedan a orar hasta bien entrada la noche.

Las apariciones se concluyen y los niños retoman su vida de siempre, a pesar de que son asediados por la curiosidad y el interés de un número siempre mayor de personas: la fama de Fátima se difunde por el mundo.

Entre tanto las predicciones de la Virgen se cumplen: al final de 1918 una epidemia golpea a Fátima y mina el organismo de Francisco y Jacinta. Francisco muere santamente en abril del año siguiente como consecuencia del mal, y Jacinta en 1920, después de muchos sufrimientos y de una dolorosísima operación.

En 1921, Lucía entra en un convento y en 1928 pronuncia los votos. Será sor María Lucía de Jesús.

 
Se sabe que, luego de concluir el ciclo de Fátima, Lucía tuvo otras apariciones de la Virgen (en 1923, 1925 y 1929), que le pidió la devoción de los primeros sábados y la consagración de Rusia.

En Fátima las peticiones de la Virgen han sido atendidas: ya en 1919 fue erigida por el pueblo una primera modesta capilla. En 1922 se abrió el proceso canónico de las apariciones y el 13 de octubre se hizo pública la sentencia de los juicios encargados de valorar los hechos: "Las manifestaciones ocurridas en Cova da Iria son dignas de fe y, en consecuencia, se permite el culto público a la Virgen de Fátima".

También los papas, de Pío XII a Juan Pablo II, estimaron mucho a Fátima y su mensaje. Movido por una carta de sor Lucía, Pío XII consagraba el mundo al Corazón Inmaculado de María el 31 de octubre de 1942. Pablo VI hizo referencia explícita a Fátima con ocasión de la clausura de la tercera sesión del Concilio Vaticano II. Juan Pablo II fue personalmente a Fátima el 12 de mayo de 1982: en su discurso agradeció a la Madre de Dios por su protección justamente un año antes, cuando se atentó contra su vida en la plaza de San Pedro.

 
Con el tiempo, se han construido en Fátima una grandiosa basílica, un hospital y una casa para ejercicios espirituales. Junto a Lourdes, Fátima es uno de los santuarios marianos más importantes y visitados del mundo.

 
Consulta también
Mensaje de Fátima, el tercer secreto

Fátima, Nuestra Señora

Una Señora más brillante que el sol

Los Pastorcillos de Fátima


Extraído de: Catholic.net

 
Deja un comentario

Publicado por en 13 mayo, 2011 en Apariciones Marianas

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , ,

Reflexiones del Papa Benedicto XVI sobre la Semana Santa publicadas en su último libro.

 

¿Cómo es posible que Jesús fuera recibido con alabanzas en Jerusalén y al cabo de pocos días fuera crucificado?

“La escena del homenaje mesiánico a Jesús tuvo lugar al entrar en la ciudad, y (…) sus protagonistas no fueron los habitantes de Jerusalén, sino los que acompañaban a Jesús entrando con Él en la Ciudad Santa (…) Algo se había oído hablar del profeta que venía de Nazaret, pero no parecía tener ninguna relevancia para Jerusalén, no era conocido. La multitud que homenajeaba a Jesús en la periferia de la ciudad no es la misma que pediría después su crucifixión”.

Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Segunda parte. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección. Madrid 2011, Ediciones Encuentro. Páginas 18-19.

*  * *

 

¿Por qué reza Jesús por la unidad de sus discípulos?

“La oración de Jesús por la unidad apunta precisamente a eso: que a través de la unidad de los discípulos se haga visible a los hombres la verdad de su misión. La unidad ha de aparecer, ser reconocible, y reconocible precisamente como algo que no existe en ninguna otra parte en el mundo; como algo inexplicable desde las fuerzas propias de la humanidad y que, por tanto, deja ver la acción de una fuerza diferente”.

Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Segunda parte. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección. Madrid 2011, Ediciones Encuentro. Página 117.

*  * *

 

¿Qué quería Jesús cuando se puso a lavar los pies a sus discípulos?

“Jesús presta a sus discípulos un servicio propio de esclavos (…) Con un acto simbólico, Jesús aclara el conjunto de su servicio salvífico. Se despoja de su esplendor divino, se arrodilla, por decirlo así, ante nosotros, lava y enjuga nuestros pies sucios para hacernos dignos de participar en el banquete nupcial de Dios (…). El gesto de lavar los pies expresa precisamente esto: el amor servicial de Jesús es lo que nos saca de nuestra soberbia y nos hace capaces de Dios, nos hace ‘puros’.”

Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Segunda parte. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección. Madrid 2011, Ediciones Encuentro. Página 73.

*  * *

 

¿Qué le ocurre a Jesús en el huerto de Getsemaní que sea dramáticamente importante para las personas de todos los tiempos?

“Jesús ha experimentado aquí la última soledad, toda la tribulación del ser hombre. Aquí el abismo del pecado y del mal le ha llegado hasta el fondo del alma. Aquí se estremeció ante la muerte inminente. Aquí le besó el traidor. Aquí todos los discípulos lo abandonaron. Aquí Él ha luchado también por mí”.

 

Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Segunda parte. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección. Madrid 2011, Ediciones Encuentro. Página 177.

*  * *

 

Pedro promete ser fiel a Jesús, pero Jesús le anuncia su triple negación ¿Qué fallo ve Jesús en su planteamiento?

Al ser contrario a la cruz, [Pedro] no puede entender la palabra resurrección y quisiera -como ya en Cesarea de Felipe- el éxito sin la cruz. Él confía en sus propias fuerzas. ¿Quién puede negar que su actitud refleja la tentación constante de los cristianos, e incluso también de la Iglesia, de llegar al éxito sin la cruz? Por eso se le ha de anunciar su debilidad, su triple negación. Nadie es por sí mismo tan fuerte como para recorrer hasta el final el camino de salvación”.

Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Segunda parte. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección. Madrid 2011, Ediciones Encuentro. Página 180.

 
Deja un comentario

Publicado por en 21 abril, 2011 en Conoce tu religión

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

Encuentro en un aeropuerto.

“¿Es Usted cura? No puedo mirarle a Usted ni a ningún otro sin pensar en un abusador sexual”

Mons. Timothy Dolan, Arzobispo de Nueva York, cuenta una experiencia personal (“An airport encounter“), con reflexiones muy oportunas, incluso para nuestro País, sobre los abusos sexuales del clero.

* * *

Era sólo la tercera vez que me pasaba en mis 35 felices años como sacerdote, las tres veces en los últimos 9 años y medio.

Otros sacerdotes me cuentan que les ha sucedido muchas más veces.

Pero tres son bastante. Cada vez que me dejó tan agitado que casi tenía náuseas.

Sucedió el pasado viernes.

Acababa de llegar al aeropuerto de Denver para hablar en la popular convención anual de Living Our Catholic Faith. Mientras esperaba al tren eléctrico que me llevase a la terminal, un hombre de unos cuarenta años, que también estaba esperando, se me acercó.

– “¿Es Usted un sacerdote católico?”, preguntó con amabilidad.

– “Sí, claro. Mucho gusto”, le dije, tendiendo mi mano. Él la ignoró.

– “Crecí en un hogar católico”, respondió. Yo no estaba preparado para la punta aguzada de su estilete. “Ahora soy padre de dos chicos, y no puedo mirarle a Usted ni a ningún otro sacerdote sin pensar en un abusador sexual”.

¿Qué responder? ¿Gritarle? ¿Pedir disculpas? ¿Expresar comprensión? Admito que todas esas reacciones vinieron a mi mente mientras me debatía entre la vergüenza y la rabia por el daño y la herida que me infligía con esas palabras punzantes.

– “Bueno”, dije recobrándome lo suficiente, “Sin duda, lamento que lo sienta así. Pero, déjeme preguntarle… ¿cuando ve un rabino o a un ministro protestante automáticamente cree ver a un abusador?”

– “No. En absoluto”, respondió con los dientes apretados.

– “¿Y cuando ve a un entrenador, un líder boy scout, un padre adoptivo, un consejero o médico?”

– “Por supuesto que no”, respondió. “¿Qué tiene que ver con esto?

– “Mucho”, respondí. “Porque cada una de esas profesiones tiene un porcentaje de abusadores tan alto, quizá mayor que el de los sacerdotes”.

– “Quizá”, admitió. “Pero la Iglesia es el único grupo que sabía lo que pasaba, no hizo nada, y se limitó a pasar los pervertidos de un lado a otro”.

– “Parece obvio que Usted nunca vio las estadísticas sobre los profesores de colegios públicos”, comenté. “Solo en mi ciudad natal, Nueva York, los expertos dicen que la proporción de abusos sexuales entre profesores de la escuela pública es diez veces más alta que entre los sacerdotes, y esos abusadores, simplemente, fueron transferidos de un sitio a otro”.

[Si hubiese conocido las noticias del New York Times del pasado domingo sobre la alta tasa de abusos contra los más indefensos en la mayoría de hogares tutelados por el Estado, con abusadores simplemente transferidos de un hogar a otro, también lo hubiera mencionado].

No respondió, así que continué.

– “Perdone que sea tan contundente, pero Usted lo fue conmigo, así que permítame preguntar: ¿cuando Usted se mira al espejo, ve un abusador sexual?”

Ahora era él quien se sobresaltaba como yo antes.

– “¿De qué demonios me habla?”, dijo.

– “Es triste, pero los estudios nos dicen que la mayoría de los niños abusados sexualmente son víctimas de sus padres o de otros miembros de la familia”, respondí.
Ya era bastante. Le vi aturdido y traté de calmarlo.

– “Le diré que, cuando le veo a Usted, yo no veo un abusador, y agradecería la misma consideración de su parte”.

El tren nos había llevado a la zona de recogida de equipajes y salimos juntos.

Read the rest of this entry »

 
Deja un comentario

Publicado por en 7 abril, 2011 en Misceláneo

 

Etiquetas: , , , , , , , ,

Mensaje de “El Buen Pastor Enoc” del día 14 de marzo de 2011.

¡MI CASA ES CASA DE ORACIÓN, AYUNO Y PENITENCIA!

 

Llamado urgente de Jesús Buen Pastor a la Iglesia de hoy.

 

Hijos míos, que mi paz esté con vosotros.

 

Pequeños míos: Voy a empezar a purificar mi Iglesia; voy a hacer una poda en el interior de mi Iglesia; voy a sacar a Asmodeo y Jezabel de mi casa. Mis elegidos leales a mi Evangelio permanecerán, los otros los entregaré al lobo para que disponga de ellos. Mi vicario sufre la traición y la desobediencia de muchos de mis predilectos.

 

Los escándalos en el interior de mi Iglesia están a punto de estallar; Roma se perderá, pero de esta confusión, resucitará una Iglesia santa, humilde, sencilla, pobre y abierta.

 

No habrá más soberbia, ni orgullo, ni vida fácil a causa de estas y otras miserias; es que mi iglesia se halla a la deriva. Las comodidades y la falta de caridad de muchos de mis elegidos están haciendo de mi Iglesia de hoy no un lugar de espiritualidad, sino más bien un lugar de libertinaje espiritual.

 

Muchos de mis hijos predilectos se han dejado seducir por los placeres y vanidades de este mundo. ¡Qué tristeza me produce ver la Casa de mi Padre ultrajada y mancillada por los bajos instintos de muchos de mis servidores! Si ayer desalojé a los mercaderes de la Casa de mi Padre, ¡cuánto más no haría hoy con tantísimo pecado, con tantísimos ultrajes a mi Divinidad y con tantísima permisividad que viene desde lo más alto de mi Iglesia! Mi adversario se pasea y se burla en muchas de mis Casas. Dirán qué por qué permito todo esto.

 

Yo soy paciente e indulgente, mas no condescendiente. Exhorto, reprendo, y por último castigo con mi justicia, cuando se han agotado los mecanismos de reconciliación.

 

¡Ya es el tiempo de mi justicia! Voy a purificar mi Iglesia; voy a limpiar la cizaña; voy a expulsar el pecado que como telaraña está asfixiando mi Iglesia. Los pastores infieles serán expulsados, juzgados y entregados al carcelero. Mi Casa, es Casa de Oración, de Ayuno y Penitencia; y muchos de mis predilectos, por su displicencia y comodidad, la han convertido en lugar de recreación y centro de inmoralidad.

 

Preparaos pues pastores de mi rebaño, porque vengo como juez a pediros cuentas de vuestras acciones; todo pastor que haya descuidado el rebaño, mi justicia lo sentenciará y mi evangelio decidirá su suerte.

 

Soy vuestro Pastor: Jesús el Buen Pastor, Sumo y Eterno Sacerdote.

 

Dad a conocer mis mensajes de salvación a todas las naciones.

 
 
Deja un comentario

Publicado por en 30 marzo, 2011 en Mensajes del Buen Pastor Enoc

 

Etiquetas: , , , , , ,

Mensaje de “Yo, Jesús, os hablo”, del día 14 de marzo de 2011.

 

El estado de Mi Iglesia es deplorable porque Mis sacerdotes

tienen tiempo para todo menos para Mí. Yo, Jesús, os hablo.

Hijos Míos, criticáis a Mi Santa Iglesia y a su Jerarquía de que abusan de su autoridad, de que están contaminados y es cierto, porque Mis sacerdotes no hacen oración y tienen tiempo para las noticias, para el periódico, para hacer deporte, para escuchar música, para Internet, pero para venir a Mi Sagrario y acompañarme no tienen ni tiempo, ni ganas, aunque no en todos los sitios Mi Santa Iglesia está contaminada. Yo, Jesús, os hablo.

Ya os dije que velarais y orarais (Mt 26,41) para no entrar en tentación, pero apenas hoy día se ve a un sacerdote en las parroquias orando, preparándose antes de la Misa, ofreciendo la acción de gracias después de celebrar. Así va todo, quien no hace oración se convierte en un individuo del mundo que cumple sus obligaciones con naturalidad, pero no sobrenaturalmente, porque Mis ministros se convierten en unos trabajadores más. Yo, Jesús, os hablo.

003esp03Hijos Míos sacerdotes, debéis orar y hacerlo cada día, media hora por lo menos de Sagrario, pero asiduamente. Vuestra alma se mundaniza porque no le dais alimento espiritual, solo la Misa que la celebráis sin apenas fervor y por obligación. Hijos, ¿cómo vais a reconvertir a las almas si vosotros mismos no sabéis reconvertiros ni os lo proponéis? ¿Cómo vais a edificar a las almas con vuestro ejemplo si cualquier seglar me da más que vosotros?

Queréis ser muy fecundos espiritualmente pero estáis llenos de carroña interior porque habéis abandonado los ratos de Sagrario y la oración que es lo que os fortalece, no solo para no pecar sino para no “mundanizaros” y, para crecer en fervor, en fe y más amor hacia las cosas espirituales. Yo, Jesús, os hablo.

Es hora de que os propongáis cambiar, de que os esforcéis en cumplir cada día con el compromiso de la oración y no dejarla por nada, y veréis como poco a poco cada vez más, os vais fortaleciendo y enfervorizando en Mis cosas y os sentís mucho mejor. Yo, Jesús, os hablo.

 
¡Que fácil! es que un sacerdote que no hace oración caiga en la tentación, sea de la clase que sea ¡Que fácil! Por eso hijos, tomad ejemplo Mío e imitadme en la oración como debéis imitarme en todo lo demás. Mi gracia no os faltará si os esforzáis en ello. Pedidme cada día que os ayude a ser más santos y a llegar a la perseverancia final en el sacerdocio y en la gracia santificante. Yo, Jesús, os hablo.

 
1 comentario

Publicado por en 20 marzo, 2011 en Mensajes de "Yo os hablo"

 

Etiquetas: , , , , ,