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Archivo de la categoría: Reflexiones Marianas

Solemnidad de la Asunción de la Virgen María.

 

Lucas 1, 39-56

En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor! Y dijo María: Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia- como había anunciado a nuestros padres – en favor de Abraham y de su linaje por los siglos. María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.

Reflexión

La solemnidad de la Asunción nos alegra de un modo muy íntimo: una de nosotros, hija de Adán y Eva, está ya, está ya, para siempre, con Dios. Desde el cielo, nos acompaña con su cariño de Madre, nos cuida como a hijos pequeños y necesitados.

¿Por qué ha triunfado la Virgen? Porque puso en Dios toda su fe y su esperanza. Porque toda su vida fue un acoger la bendición de Dios, como vemos en el canto del ‘Magníficat’.

¿Por qué María es grande? Su grandeza está en su humildad: se ha hecho la “esclava del Señor”. Dios la ha predestinado, la ha elegido, la ha hecho un instrumento dócil y alegre para que pueda iniciar la gran obra de nuestra salvación: la Encarnación de Cristo.

La solemnidad de la Asunción nos permite mirar al cielo con un cariño especial. Allí están Cristo y su Madre. Todos los hombres somos conocidos, somos esperados, somos ayudados en el camino de la vida.

 
No es fácil vivir sin el amparo de una madre. María nos precede y nos acompaña. Nos indica el sendero, el modo de dar un sí a Dios sin límites, sin temores, sin tacañerías. Dios lo merece todo, y quien se da a Dios recibe el ciento por uno.

 
María está ahora en los cielos porque reconoció y aceptó la acción de Dios sobre su vida. Nos toca a nosotros seguir su ejemplo. Si lo hacemos, el mundo será un poco mejor y un poco más feliz, y cada uno de nuestros pasos nos acercará hacia la meta eterna.

 
María, concédeme la gracia de sentir una esperanza profunda que me lleve a dirigir siempre la mirada hacia la Patria verdadera. Ayúdame a vivir como cristiano, a poner mi existencia en las manos de Dios, a dejarme llevar por Él y a entregar mis energías al servicio de la Iglesia, en el lugar donde Dios me ponga, en el camino que ahora me toca seguir.

 
Concédeme estar siempre bajo tu manto de Madre para poder, un día, cantar junto a Ti el Amor eterno de nuestro Padre de los cielos.

 

┼  Preguntas o comentarios al autor P. Fernando Pascual LC

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Mayo, mes de María.

La Iglesia ha dedicado el mes de mayo a María, a la dulce Reina de nuestras vidas, es por eso que comenzando con una simple oración le regalamos nuestro corazón:

 

Oh María, oh dulcísima, oh dueña mía! Vengo a entregarte lo poco que poseo yo, pues sólo tuyo soy para que lo pongas en oblación ante el Trono de nuestro Señor. Te doy mi voluntad, para que no exista más y sea siempre la Voluntad del Padre Celestial.

 

Cada día del mes de mayo tiene que ser una flor para María. Por eso le regalaremos en cada jornada de su mes una meditación, una oración, una decena del Santo Rosario y una florecilla. De este modo iremos formando un ramo de flores para nuestra Reina del Cielo que nuestros ángeles custodios le llevarán en actitud de veneración.

 

·      Flor del 1 de mayo: Santa María
Fiesta de San José Obrero, su castísimo esposo.

Meditación: “El nombre de la Virgen era María” (Lucas 1,27). Según la tradición cristiana a la Santísima Virgen le impusieron ese nombre por especial designio de Dios, significando en arameo Señora, en hebreo Hermosa y en egipcio Amada de Dios.

 

Oración: ¡Oh hermosa Señora, nos alegramos en tu Hijo Resucitado ya que Dios te ha amado tanto para hacerte Hija del Padre, Esposa del Espíritu Santo y Madre de Su Hijo! Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Hacer un especial examen de conciencia por la noche, antes de ir a dormir.

*  *  *

 

·      Flor del 2 de mayo: Lirio Perfecto de Dios

Meditación: “Hágase en mi según Tu Palabra”. “El que haga la Voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Marcos 3,35). María cumplió como nadie la Voluntad de Dios. Esto vale más que todos los demás dones suyos, sean cualidades humanas o gracias espirituales. Del mismo modo, por cumplir la Voluntad del Padre, Jesús sufre Su Pasión y Muerte, alcanzándonos la Redención.

 

Oración: ¡Oh María, Preciosísima, Cáliz de Amor! Te ofrecemos nuestro corazón para que lo guardes junto a vos, uniéndolo al de tu Hijo Dios, como entrega de amor. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Prontitud y alegría para el trabajo, empezando por levantarme sin pereza y agradeciendo a Dios el nuevo día que nos regala.

*  *  *

 

·      Flor del 3 de mayo: Madre de Dios
Fiesta de nuestra Señora del Valle.

Meditación: “Por ser su Hijo Dios, María es Madre de Dios”. Dios nos amó tanto que no sólo nos entregó a Su Hijo sino que nos dio a Su Madre. “Cuando llegó la plenitud del tiempo, Dios envió a Su Hijo nacido de Mujer…para que recibiésemos la adopción de Hijos de Dios” (Gálatas 4,5). Este es el maravilloso final del Plan del Padre y el sublime oficio de María, hacernos hijos de Dios, uno en Dios.

 

Oración: ¡Oh María, te agradecemos el regalo que nos ha hecho nuestro Dios amado al ponernos en tus hermosas manos para hacernos santos. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Examinar mi devoción a la Virgen y cómo la practico.

*  *  *

 

·      Flor del 4 de mayo: Madre de Cristo

Meditación: “De Ella nació Jesús, llamado el Cristo” (Mateo 1,16). Jesús significa Salvador, y es el Cristo, es decir el Ungido, el Mesías enviado por Dios para la Salvación de Su pueblo. Y Su Madre, Madre de Cristo, del Ungido, ha sido asociada a Su Empresa Redentora. Ella es Corredentora con su amor y su dolor. También Cristo nos llama a cada uno a participar en Su grandiosa Empresa de salvar a todos los hombres.

 

Oración: ¡Oh Madre de Dios, oh Madre del dolor! Como Corredentora que sois, imprime en nuestro corazón las Llagas del Señor, para participar de la Fiesta de la Salvación. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Examinar y renovar mi consagración a Cristo y a Su Sagrado Corazón.

*  *  *

 

·      Flor del 5 de mayo: Madre de la Divina Gracia
Fiesta de Nuestra Señora de la Gracia

Meditación: “Mujer, ahí tienes a tu hijo, después dijo al discípulo, he ahí a tu Madre” (Juan 19,26-27). Madre no sólo adoptiva sino que nos da la Vida, nos da a Cristo. Más exactamente: nos da la gracia santificante, la vida sobrenatural, algo físico y real que consiste en la unión con Cristo.

 

Oración: ¡Oh Madre de la Divina Gracia, que nos llevas a la Vida! Muéstranos como Manantial de Gracia el camino hacia la verdadera Patria. Tu, llena de Gracia, sed la Salvación de nuestras pobres almas. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Poner todos los medios para estar en gracia de Dios.

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·      Flor del 6 de mayo: Madre Inmaculada

Meditación: “Alégrate, la llena de Gracia, el Señor está contigo” (Lucas 1,28). Gracia plena, es María; siempre estuvo llena de Gracia, por lo que no tiene mancha de pecado. Nunca se halló privada de la Gracia sobrenatural y santificante de Dios, pues Ella sería el Vaso Puro que llevaría al mismo Dios. Así se presentó en Lourdes como la Inmaculada Concepción, título que por Dogma la misma Iglesia le había reconocido.

 

Oración: ¡Oh María, Gratia plena! Permítenos que nos alegremos con vos ya que el Señor te eligió y nos regaló tu Corazón, para que pongamos en Él el nuestro, como ofrenda al Dios Eterno. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Cómo debo guardar la pureza de pensamientos y de obras.

*  *  *

 

·      Flor del 7 de mayo: Madre amable

Meditación: “¿Cómo se me concede que venga a mí la Madre de Mi Señor?” (Lucas 1,43). María es diligente y amorosa, consuela, ayuda, fortalece, sirve… igual que su Hijo. “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”. A cada uno pedirá Dios cuenta de nuestros prójimos; nadie está tan aislado como para verse libre de este deber. Busquemos dar amor, consolando afligidos, visitando enfermos, corrigiendo con dulzura a los que se equivocan, siendo a semejanza de María con humildad y amor testimonios del Amor. “Ora y labora”.

 

 

Oración: ¡Oh tierno Corazón de María! Haz que tus hijos demuestren a todos lo que es el Amor, lo que es el Señor en nosotros, para servir y siempre decirte ”Sí”. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Procurar ser amable con los demás.

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·      Flor del 8 de mayo: Virgen prudentísima
Fiesta de Nuestra Señora de Luján

Meditación: “Se turbó, preguntándose qué podría ser éste saludo” (Lucas 1,29). Prudentísima, porque turbada calló, porque obedeció, porque creyó y supo entregarse como esclava de Dios. ¡Qué modelo para nuestra locuacidad, nuestra poca fe y nuestro orgullo! “Las vírgenes prudentes llenaron sus lámparas de aceite” (Mateo 25,4). María la llenó con fe. “Feliz porque has creído”. La llenó con amor. “Mi Amado es mío y yo soy suya” (Cantar de los cantares 2,16). La llenó de esperanza. “Guardaba todas las Palabras de Jesús en su Corazón” (Lucas 2,51).

 

Oración: ¡Oh Virgen de Luján, que señalas el camino de nuestro peregrinar! Haz que la prudencia de tu Corazón la cultivemos también hoy, para que nuestras lámparas se aviven con una ardiente llama de fe, el pabilo de la esperanza y el aceite del Amor, como verdaderos templos de Dios. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Reflexionar sobre si cumplo lo que Dios quiere de mí, si hago Su Voluntad, o la mía.

*  *  *

 

·      Flor del 9 de mayo: Madre del buen consejo
Fiesta de Nuestra Señora de los Milagros

Meditación: María nos aconsejó en las bodas de Canaán: “Haced lo que Él os diga” (Juan 2,5), y nos lo vuelve a dictar. ¿Qué quiere Cristo de mí? ¿Lo podemos seguir cuando nos dice “deja todo y sígueme?”.
“Hijo, ¿por qué nos has hecho esto?” (Lucas 2,48). Cristo tenía que mostrarnos que, ante todo, el amor a Dios está por encima del amor a la familia. ¡Pero cuántas veces abandonamos a nuestra Madre por amores, caprichos, vanidades y miedos!

 

Oración: ¡Oh dulce consejera del alma, oh hermosa Esclava! Entrega a Dios nuestra alma para que se haga santa, para que abramos nuestros oídos y seamos hijos solícitos. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Ser un verdadero Cristo al aconsejar a mi hermano.

*  *  *

 

·      Flor del 10 de mayo: Virgen digna de alabanza

Meditación: “Bendita tú entre las mujeres” (Lucas 1,42). “Mi alma engrandece al Señor” (Lucas 1,46). Cuando cumplimos la profecía de llamarla Bienaventurada, hablamos de las maravillas que hizo en Ella el Todopoderoso. Unimos nuestra voz a la suya, alabando perpetuamente al Señor. Imitemos a María agradecida, a María serena, a María llena de sacrificio, a María alegre, a María confiada, a María llena de Gracia y fortaleza para cumplir así nuestra misión en la tierra.

 

Oración: ¡Oh Madre!, que te hiciste la más pequeña, siendo realmente excelsa, enséñame a amarte, a alabarte y a agradarte del mismo modo en que vos lo hiciste con el Señor, para que también nosotros lleguemos a Él. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: ser pequeños y humildes como María nos pide, para así poder crecer en la Gracia.

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·      Flor del 11 de mayo: Virgen clemente

Meditación: María camino a Belén. Fatigada y esperanzada, pues llevaba en sus entrañas al Dios que amaba. María en Belén. Frío y pobreza para cobijar al Rey, pero Ella era Palacio de Pureza y Cristal para que se pudiera acurrucar. María junto a la Cruz…, “estaba junto a la Cruz de Jesús Su Madre” (Juan 19,25). ¡Cuánta soledad y miseria! Sí, la miseria de todos los hombres de todos los siglos, incluidas mis miserias también… María es Madre de pobreza y sacrificio, debemos imitarla si queremos ser verdaderamente hijos suyos.

 

Oración: ¡Oh Virgen clemente, oh Madre de misericordia! Llévanos a la santidad por el camino de la Verdad, y no toleres nuestros pecados, sino enséñanos a ser santos. Que sepamos ver lo que no hacemos bien, teniendo la clemencia del Corazón de Tu Hijo para con nuestros hermanos, porque así como nosotros perdonamos, así seremos perdonados. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Meditar sobre las propias miserias, para no volver a juzgar las miserias de los demás.

*  *  *

 

·      Flor del 12 de mayo: Madre del buen ejemplo

Meditación: “Sigue fiel hasta la muerte, y te daré la corona de la vida” (Apocalipsis 2,10). María, la más fiel. La que suprime su propia voluntad para convertirse en La Voluntad del Padre. “Hágase en mí según Tu Palabra”. Grande fue la fe de María, quien cumplió a la perfección la Santa Voluntad de Dios, ya que a Él toda se entregó. En el Calvario nos dio a su Hijo dio y confiada con llagas en su Corazón esperó la Resurrección. ¿Somos realmente fieles a Dios y a Su Iglesia, cuando no cumplimos nuestro deber, cuando no nos comprometemos con el Señor y tenemos un tibio corazón lleno de vanidad y sin amor? ¿Somos ejemplo como María, o somos un alma sin vida que no cumple con lo que Dios dicta? Pregúntate en este día: ¿he favorecido con mis obras y palabras al Señor, o al maligno? Sigamos a María con un corazón pequeño y recto.

 

Oración: ¡Oh Madre que nos guiaste, que todo entregaste! Dígnate Madre a enseñarnos y a llevarnos siempre de tu mano, para que seamos realmente cristianos, perteneciendo a Cristo, tu Hijo Amado. Amén.

– Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria).

 

Florecilla para este día: Ser un Jesús y una María para los que nos rodean, como testimonio de cristiandad.


Extraído del sitio: www.reinadelcielo.org

Editado y revisado por Granos de Sal

 
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Publicado por en 12 mayo, 2011 en Reflexiones Marianas

 

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Día 25 de marzo, festividad de la Anunciación de María.

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Concepción inmaculada de María

Enrique Cases

 

 

La Virgen María desde el primer instante de su concepción, fue preservada del pecado original por los merecimientos salvadores de Jesucristo.

 

El Papa Pío IX, después de consultar a todo el episcopado, proclamó el 8 de diciembre de 1854 que es una verdadera revelación de Dios, y que por tanto, los fieles hemos de creer, que la «Bienaventurada Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue preservada inmune de toda mancha de culpa original por singular privilegio y gracia de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano».


El pecado original hace que todos los hombres sean concebidos privados de la gracia santificante.

 

Sólo a la Virgen ha concedido Dios este privilegio, por estar elegida para ser la Madre de Dios. La Virgen María fue preservada del pecado original por los merecimientos salvadores de Jesucristo, el Redentor. Esta pre-redención de María es la manera más perfecta de redención obrada por Cristo.

 

Preservada de toda mancha de pecado original.

(Credo de Pablo VI, n. 141).

 

En el capítulo 3 del Génesis, después de pecar nuestros primeros padres, dice Dios a la serpiente: «Voy a poner perpetua enemistad entre tú y la mujer, entre tu linaje y su descendencia» La Iglesia entendió estas palabras, desde el principio, como la expresión de una enemistad total y victoriosa de Cristo y María con Satanás y sus partidarios. Esto llevó a pensar que la Virgen no pudo estar ni siquiera un instante bajo el poder de Satanás.

San Lucas transmite en su evangelio las palabras del arcángel Gabriel: «Dios te salve, llena de gracia». Esta plenitud de gracia es completa y, por tanto, abarca toda su vida, desde el momento de la concepción.

Santa Isabel dice a la Virgen cuando María fue a visitarla: «Tú eres bendita entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre». El paralelismo entre Cristo y María sugiere que María, como Jesús, estuvo libre de todo pecado.

Desde el siglo VII se celebró en la Iglesia la fiesta de la Concepción de la Santísima Virgen. Este dogma fue afirmándose cada vez con más fuerza hasta que lo definió Pío IX.

 

Santa María es además impecable

Como la inmunidad del pecado original no incluye necesariamente la de sus consecuencias, María, igual que Jesucristo, tenía las deficiencias humanas que no suponen imperfección moral. Estaba sometida, entre otras limitaciones, al dolor y a la muerte.

No tenía, en cambio, la Virgen ningún tipo de concupiscencia, es decir, ninguna tendencia desordenada a los bienes sensibles. En esto se parecía también a su Hijo Jesús. Pero esto no disminuye los merecimientos de Jesucristo ni tampoco los de María, que son grandísimos por su amor a Dios y por el ejercicio especialísimo de todas las virtudes.

La llena de gracia, por un privilegio especial de Dios, estuvo también inmune de todo pecado personal, incluidos los veniales, durante el tiempo de su vida.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

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Discreción y modestia de María

Cuando Jesús comenzó a predicar, su Madre se mantuvo alejada, no perturbaba su trabajo, incluso cuando el volvió al cielo, ella no se puso a predicar y enseñar; no se sentó en la silla apostólica; no tomó ningún lugar en el ministerio, se limitó a buscar humildemente a su Hijo en la oración diaria de los Apóstoles.

Después de su muerte y la de los apóstoles, cuando ella se convierte en Reina, y que ocupa un lugar a la derecha de su Hijo, ella no se dirige a los fieles para que hicieran conocer su nombre por los últimos rincones de la Tierra, sino que espera tranquilamente el momento en que su gloria pudiera contribuir a servir a la gloria de su Hijo.

Y cuando se presentan las objeciones en contra de su culto, ella aguarda con paciencia el día en que sus derechos ya no serían discutidos, el tiempo, si Dios lo permite, en que sin ninguna oposición, se le reconocería en medio del júbilo de la Iglesia, la pureza inmaculada de su concepción.

John-Henry Newman (1801-1890)
Conferencias dirigidas a los protestantes y a los católicos.”

Extraído de: http://www.mariedenazareth.com

 
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Publicado por en 21 febrero, 2011 en Reflexiones Marianas

 

De María “nunquam satis”

 

 

Cuando yo era un joven teólogo, antes e incluso durante las sesiones del Concilio, como sucedió y como le sucede todavía hoy a muchos, yo alimentaba algunas reservas sobre algunas fórmulas antiguas, como por ejemplo, la famosa de María nunquam satis – “de María nunca sabremos lo suficiente”- Esta me parecía exagerada.

También tenia dificultad para comprender el verdadero sentido de otra expresión famosa (tan repetida en la Iglesia desde los primeros siglos, cuando después de un memorable debate – el Concilio de Efesio del 431 se había proclamado a María Madre de Dios) que ve a María “victoriosa frente a todas las herejías”.

Hoy, en este periodo de confusión en la que todo tipo de desviaciones heréticas vienen a golpear a la puerta de la fe auténtica, hoy apenas he comprendido que no se trataba de una exageración de devotos, sino de verdades más que nunca válidas

Cardenal Ratzinger – Entrevistas sobre la Fe
Vittorio Messori – Fayard 1985

 

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Extraído de: www.mariedenazareth.com

 
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Publicado por en 16 febrero, 2011 en Reflexiones Marianas

 

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Dóciles a la invitación de tu voz maternal, oh Virgen Inmaculada de Lourdes, acudimos a tus pies en la humilde gruta donde aparecisteis para indicar a los extraviados el camino de la oración y penitencia, dispensando a los que sufren las gracias y prodigios de tu soberana bondad.

Recibid, oh reina compasiva, las alabanzas y súplicas que pueblos y naciones, unidos en la angustia y la amargura, elevan confiados a Ti.

¡Oh blanca visión del paraíso, aparta de los espíritus las tinieblas del error con la luz de la fe! ¡Oh mística rosa, socorre las almas abatidas, con el celeste perfume de la esperanza! ¡Oh fuente inagotable de aguas saludables, reanima los corazones endurecidos, con la ola de la divina caridad!

Haz que nosotros tus hijos, confortados por Ti en las penas, protegidos en los peligros, apoyados en las luchas, amemos y sirvamos a tu dulce Jesús, y merezcamos los goces eternos junto a Ti. Amén.

Oración compuesta por Pío XII

 
 

¿Dios te salve, María. Llena eres de Gracia?

El Saludo del Arcángel Gabriel fue en lengua hebrea, lengua santa, que María de Nazaret conocía bien. No en vano vivió once años en el Templo de Jerusalén (desde los tres años y 3 meses hasta los 14, cuando fue desposada); allí leía la Biblia en hebreo y en hebreo rezaba. Quien narra lo de este Saludo es San Lucas, y lo escribió en griego (Lengua per-fecta, como el latín): JAIRE, KEJARITOMENE: ALÉGRATE, LLENA DE GRACIA.

En Hebreo לשמוח, מלא חן
En Griego Χαίρε, κεχαριτωμένη
En Latín Gaude plena gratia

Como se ve, hay variante entre una y otra lengua; en griego: ALÉGRATE; en latín: Vive. En cambio, el Arcángel dijo, en hebreo: Shalom Laj: Bienaventuranza para Ti (Cf. Lucas I, 28). Y es que la Palabra Bíblica pierde fuerza y sentido al traducirla a otra lengua. Si se quiere captar su sentido pleno hay que leer esa Palabra en la lengua original.

Y recalquemos: ningún idioma es tan desafortunado como la lengua castellana, en que tradujeron: DIOS TE SALVE.

La Real  Academia Española nos dice cuál es el sentido y alcance de ese “Te Salve”. Acorde con la Academia, Domingo José Cela, literato Laureado, dice a Nuestra Señora: “Dios Te Salve y Nos Salve”.

Así queda María de Nazaret bien equiparada. Ella Nuestra Señora con todos sus Títulos, equiparada con el pecador. Que la Madre de la Misericordia nos perdone semejante des-liz y torpeza en el Saludo que le damos, por falta de reflexión, de atención y de amor sincero.

Si bien el Kejaritomene griego, el ‘Gratia Plena’ del latín y el ‘Llena de Gracia’ del español son versiones correctas. El ESHET HEN del hebreo tiene un sentido más perfecto. Por-que “ESHET HEN” (mujer Gracia, Mujer Hermosura) puede con entera propiedad traducir-se por Gracia-hecha-Mujer o Hermosura-hecha-Mujer; como quien dijera: Hermosura encarnada en la Mujer.

Es término absoluto, cosa que no logran las versiones griega y latina. Y tal término abso-luto responde bien a la promesa de Dios, Uno y Trino: “Pongo enemistad entre TI y la MUJER” ( Cf. Génesis 3,15 ).

La Mujer es la Inmaculada y Santísima Virgen María. Por eso le da tal título su Hijo Jesús, en las Bodas de Caná: “¿Mujer, qué nos a Mí y a Ti? (Cf. San Juan 2,4). Y en el Calvario: “¡Mujer, he ahí a tu hijo!” (Cf. San Juan 19, 26). La Gracia tiene sinónimos: hermosura y don, obsequio o favor. Por eso hay quienes dicen: ‘Llena de gracias’ u “Océano de gracias”.

“Y vi, la hermosura y el resplandor de los rayos tan bellos…”Son el símbolo de las gracias que derramo sobre las personas que me las piden”…”Las piedras que se quedan en sombra, son símbolos de las gracias que no me piden” (Cf., La Virgen María durante su Segunda Aparición el 27 de Noviembre de 1830 en Rue du Bac en París, a Santa Catalina Labouré).

Y ciertamente no se equivocan varios autores, porque de dones del Altísimo está plena Nuestra Señora, muchos y variadísimos. Con todo, ellos son sólo complemento del sentido y valor principal: HERMOSURA LLENA DEL REGOCIJO DE DIOS. Hermosura llena de pureza Celestial y Terrenal.

El Cantar de los Cantares, le dice: “Tota pulchra es, Amica mea” ó “Toda Hermosa eres, Amiga mía”. Y “no hay mancha (ni defecto) en Ti”.  Esa Hermosura es perfección y santidad, y también perfección corporal. Y en esa Hermosura de la Santísima Virgen María se complace el PADRE CELESTIAL y toda la creación. Toda Hermosa es Nuestra Señora, en su alma y en su cuerpo. Por eso se le puede decir: MUJER GOZO de DIOS.

LA ABSOLUTA PUREZA DE MARÍA DE NAZARET

* * *

– “María el tabernáculo exento de profanación y de corrupción”. Hipólito, Ontt, in illud, Dominus Pascit Me.

– “Inmaculada del Inmaculado”. Orígenes, Hom. I in diversa.

– “Virgen inmune por la gracia de toda mancha de pecado”.,Ambrosio, Sermo XXII in Ps. CXVIII.

– “Morada preparada para Cristo, no a causa del hábito del cuerpo, sino de la gracia original”. Máximo de Turín, Nom VII de Natali Domini.

– “Virgen inocente, sin mancha, libre de culpabilidad, Santa en el cuerpo y en el Alma, un lirio primaveral entre espinas, incontaminada del mal de Eva”. Teodoto de Ancyra, Orat. in S. Dei Genitr.

– “Todos los justos han conocido verdaderamente el pecado excepto la Santa Virgen María”. San Agustín, De Natura et Gratia 36.

“María fue prenda de Cristo”. Pedro Crisólogo, Sermo CXI de Annunt. B.M.V.

– “Es evidente y notorio que fue pura desde la Eternidad, exenta de todo defecto”. Typicon S. Sabae.

– “Fue formada sin ninguna mancha”, S. Proclo, Laudatio en S. Dei Gen. Ort, I, 3.

– “Fue creada en una condición más sublime y gloriosa que cualquier otra criatura”, Teodoro de Jerusalén en Mansi, XII, 1140.

– “No puede existir otra creatura igual o mayor en perfección, pureza, belleza y santidad que María Santísima la Inmaculada Concepción y siempre Virgen; porque ese es el querer de Dios”. Lino Sevillano Q., Manual de Espiritualidad, para el Arte – Misterio de ser Cristiano, Lección # 160, Act. 259, Bog. Jun. 13 de 1986. Pág. 397.

– “¿Quién como Dios? ¡Nadie como Dios! Y , ¿Después de Dios? ¡Nadie como María! Amén”. Salmo 35, 10; LAM.

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María no es, en forma pasiva, llena de gracia, como un recipiente en el cual vertemos un líquido hasta que ocupa todo su espacio, sino que ella es la Gracia hecha carne, hecha mujer. Ese recipiente que acoge la Gracia de Dios Padre es en sí mismo Gracia porque desde el inicio ella es la Gracia, la Inmaculada, en quien Dios se regocija y en quien Dios pone sus esperanzas. La Nueva Eva que no caerá en pecado sino que, por humildad, se hará esclava ante Dios para acoger al mismo Dios.

 
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Publicado por en 13 diciembre, 2010 en Reflexiones Marianas