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Archivo de la categoría: Conoce tu religión

Reflexiones del Papa Benedicto XVI sobre la Semana Santa publicadas en su último libro.

 

¿Cómo es posible que Jesús fuera recibido con alabanzas en Jerusalén y al cabo de pocos días fuera crucificado?

“La escena del homenaje mesiánico a Jesús tuvo lugar al entrar en la ciudad, y (…) sus protagonistas no fueron los habitantes de Jerusalén, sino los que acompañaban a Jesús entrando con Él en la Ciudad Santa (…) Algo se había oído hablar del profeta que venía de Nazaret, pero no parecía tener ninguna relevancia para Jerusalén, no era conocido. La multitud que homenajeaba a Jesús en la periferia de la ciudad no es la misma que pediría después su crucifixión”.

Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Segunda parte. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección. Madrid 2011, Ediciones Encuentro. Páginas 18-19.

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¿Por qué reza Jesús por la unidad de sus discípulos?

“La oración de Jesús por la unidad apunta precisamente a eso: que a través de la unidad de los discípulos se haga visible a los hombres la verdad de su misión. La unidad ha de aparecer, ser reconocible, y reconocible precisamente como algo que no existe en ninguna otra parte en el mundo; como algo inexplicable desde las fuerzas propias de la humanidad y que, por tanto, deja ver la acción de una fuerza diferente”.

Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Segunda parte. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección. Madrid 2011, Ediciones Encuentro. Página 117.

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¿Qué quería Jesús cuando se puso a lavar los pies a sus discípulos?

“Jesús presta a sus discípulos un servicio propio de esclavos (…) Con un acto simbólico, Jesús aclara el conjunto de su servicio salvífico. Se despoja de su esplendor divino, se arrodilla, por decirlo así, ante nosotros, lava y enjuga nuestros pies sucios para hacernos dignos de participar en el banquete nupcial de Dios (…). El gesto de lavar los pies expresa precisamente esto: el amor servicial de Jesús es lo que nos saca de nuestra soberbia y nos hace capaces de Dios, nos hace ‘puros’.”

Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Segunda parte. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección. Madrid 2011, Ediciones Encuentro. Página 73.

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¿Qué le ocurre a Jesús en el huerto de Getsemaní que sea dramáticamente importante para las personas de todos los tiempos?

“Jesús ha experimentado aquí la última soledad, toda la tribulación del ser hombre. Aquí el abismo del pecado y del mal le ha llegado hasta el fondo del alma. Aquí se estremeció ante la muerte inminente. Aquí le besó el traidor. Aquí todos los discípulos lo abandonaron. Aquí Él ha luchado también por mí”.

 

Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Segunda parte. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección. Madrid 2011, Ediciones Encuentro. Página 177.

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Pedro promete ser fiel a Jesús, pero Jesús le anuncia su triple negación ¿Qué fallo ve Jesús en su planteamiento?

Al ser contrario a la cruz, [Pedro] no puede entender la palabra resurrección y quisiera -como ya en Cesarea de Felipe- el éxito sin la cruz. Él confía en sus propias fuerzas. ¿Quién puede negar que su actitud refleja la tentación constante de los cristianos, e incluso también de la Iglesia, de llegar al éxito sin la cruz? Por eso se le ha de anunciar su debilidad, su triple negación. Nadie es por sí mismo tan fuerte como para recorrer hasta el final el camino de salvación”.

Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Segunda parte. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección. Madrid 2011, Ediciones Encuentro. Página 180.

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Publicado por en 21 abril, 2011 en Conoce tu religión

 

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Vivir el Evangelio es fruto del Espíritu.

 

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Vivir el Evangelio es fruto del Espíritu

Pbro. Dr. Enrique Cases

Quien vive según el Evangelio es ya «hombre nuevo», ha recibido el Espíritu de Dios y sus frutos: amor, alegría, paz…

La moral cristiana es fruto del Espíritu. «El fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz, comprensión, servicio, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí. Contra esto no va la Ley» (Ga. 5, 22-23). Quien vive así es ya «hombre nuevo», ha recibido el Espíritu de Dios.

El Evangelio responde a las aspiraciones más profundas del hombre. No hay ideal más alto. La muchedumbre queda asombrada al escuchar el programa evangélico de Jesús (Mt. 7, 28). El Evangelio es anunciado, no a unos pocos sino a la gente, a todos aquellos que reconocen su incapacidad para saciar, por sí mismos, su sed de dignidad y de justicia. El Evangelio es buena noticia: su cumplimiento hace brotar la bienaventuranza, la alegría, la felicidad. Lo que, por encima de todo, busca el hombre. (C.v.e., p. 313).

HIJOS DE DIOS

La ley nueva de Jesucristo hace a los creyentes hijos de Dios, y, por tanto, hermanos de todos los hombres. El cristiano podrá participar de la vida divina más abundantemente y hacer a los otros partícipes de ese don, gratuitamente recibido. Se han abierto las puertas del cielo para todos los que, libremente, quieran ser fieles a Dios.

Con la ayuda de los demás podremos llegar a la cima de la santidad.

COMUNIÓN DE LOS SANTOS

El cristiano es esencialmente un hombre comunitario. Vive en comunión con Dios y con los hermanos. La comunión es su signo distintivo y la realización del mayor de los mandamientos: «Os doy un mandamiento nuevo; que os améis los unos a los otros… En esto conocerán que sois discípulos míos» (Jn. 13, 35).

Este amor fraterno al que Jesús convoca a sus discípulos es como levadura en la masa, que lleva a superar divisiones y enfrentamientos entre los hombres. La raíz de esta vida comunitaria es una exigencia de la Alianza: es la fe en un solo Señor, en un solo Dios y Padre de todos.

La unión fraterna de los cristianos se realiza principalmente cuando juntos escuchan la Palabra de Dios y celebran la Eucaristía. Esta unión se manifiesta, sobre todo, por la unidad en la fe y por la puesta en común de los bienes materiales y espirituales y la ayuda mutua. Todo ello supone la íntima unión espiritual de todos los que nos han precedido y están ya en la casa del Padre. Es lo que llamamos «comunión de los santos» (C.v.e., p. 412).

Los cristianos recibirán, con la gracia, al Espíritu Santo que les llenará de la fuerza divina para que puedan hacer que se restablezca en el mundo el Reino de Dios: reino de justicia, de amor y de paz (Prefacio de la Misa, en la fiesta de Jesucristo Rey del universo).

San Pablo resumirá esta nueva vida diciendo que la condición moral del cristiano es la de -la libertad de gloria de los hijos de Dios. (Rom. 8, 21). El hombre, por creación, es imagen de Dios, pero, por la Redención, esa imagen divina en el hombre es más perfecta: es la imagen de Jesucristo en los cristianos. El cristiano debe ver en los otros la imagen de Cristo, quien considerará hecho a Él, lo que se hiciera por los que creen en Él.
La lucha del cristiano será destruir los restos del mal que queden en su interior y en el mundo: Morir con Cristo al egoísmo; y desarrollar la semilla de bien que Dios ha puesto en su corazón por la gracia: Vivir con Cristo para el amor.
«La fraternidad universal de todos los hombres se basa en que todos somos hijos de Dios, sin distinción de raza, lengua o país» (Juan Pablo II).

Extraído de: http://www.encuentra.com/portada_seccion.php?id_sec=2

 

 
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Publicado por en 26 marzo, 2011 en Conoce tu religión

 

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Día 25 de marzo, festividad de la Anunciación de María.

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Concepción inmaculada de María

Enrique Cases

 

 

La Virgen María desde el primer instante de su concepción, fue preservada del pecado original por los merecimientos salvadores de Jesucristo.

 

El Papa Pío IX, después de consultar a todo el episcopado, proclamó el 8 de diciembre de 1854 que es una verdadera revelación de Dios, y que por tanto, los fieles hemos de creer, que la «Bienaventurada Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue preservada inmune de toda mancha de culpa original por singular privilegio y gracia de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano».


El pecado original hace que todos los hombres sean concebidos privados de la gracia santificante.

 

Sólo a la Virgen ha concedido Dios este privilegio, por estar elegida para ser la Madre de Dios. La Virgen María fue preservada del pecado original por los merecimientos salvadores de Jesucristo, el Redentor. Esta pre-redención de María es la manera más perfecta de redención obrada por Cristo.

 

Preservada de toda mancha de pecado original.

(Credo de Pablo VI, n. 141).

 

En el capítulo 3 del Génesis, después de pecar nuestros primeros padres, dice Dios a la serpiente: «Voy a poner perpetua enemistad entre tú y la mujer, entre tu linaje y su descendencia» La Iglesia entendió estas palabras, desde el principio, como la expresión de una enemistad total y victoriosa de Cristo y María con Satanás y sus partidarios. Esto llevó a pensar que la Virgen no pudo estar ni siquiera un instante bajo el poder de Satanás.

San Lucas transmite en su evangelio las palabras del arcángel Gabriel: «Dios te salve, llena de gracia». Esta plenitud de gracia es completa y, por tanto, abarca toda su vida, desde el momento de la concepción.

Santa Isabel dice a la Virgen cuando María fue a visitarla: «Tú eres bendita entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre». El paralelismo entre Cristo y María sugiere que María, como Jesús, estuvo libre de todo pecado.

Desde el siglo VII se celebró en la Iglesia la fiesta de la Concepción de la Santísima Virgen. Este dogma fue afirmándose cada vez con más fuerza hasta que lo definió Pío IX.

 

Santa María es además impecable

Como la inmunidad del pecado original no incluye necesariamente la de sus consecuencias, María, igual que Jesucristo, tenía las deficiencias humanas que no suponen imperfección moral. Estaba sometida, entre otras limitaciones, al dolor y a la muerte.

No tenía, en cambio, la Virgen ningún tipo de concupiscencia, es decir, ninguna tendencia desordenada a los bienes sensibles. En esto se parecía también a su Hijo Jesús. Pero esto no disminuye los merecimientos de Jesucristo ni tampoco los de María, que son grandísimos por su amor a Dios y por el ejercicio especialísimo de todas las virtudes.

La llena de gracia, por un privilegio especial de Dios, estuvo también inmune de todo pecado personal, incluidos los veniales, durante el tiempo de su vida.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

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Especial: San José

 

Festividad: 19 de marzo

 

 

Galería de San José

Ver Galería completa


La Iglesia, siguiendo una antigua costumbre, prepara la fiesta de San José, el día 19 de marzo, dedicando al Santo Patriarca los siete domingos anteriores a esa fiesta, en recuerdo de los principales gozos y dolores de la vida de San José.

– San José
• Esposo de la Virgen
• Excelencia de San José
• La duda de San José
• Padre y señor

•San José y su eminente santidad


Magisterio de la Iglesia

• Redemptoris Custos
• Quamquam Pluries
• Le vocis

Oraciones


• Letanía de San José
• Oración para pedir la pureza
• Pensamientos e invocaciones a San José para Marzo
• 9 oraciones para una novena
• Triduo a San José para obtener gracias
• Siete Domingos de San José

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Bibliografía sobre San José (ver)

Videos sobre San José

                     

San José                   San José, padre del Señor        Milagro de San José

Sermones sobre san José
Jacobo Benigno Bossuet

DEPOSITUM CUSTODI
GUARDA EL DEPÓSITO
(I Timoteo, 6, 20)

QUAESIVIT SIBI DEUS VIRUM
JUXTA COR SUUM
EL SEÑOR SE BUSCÓ UN HOMBRE
SEGÚN SU CORAZÓN
(I Timoteo, 6, 20)

Descargar en formato .doc


Por su santidad y por los méritos singulares que adquirió el Santo Patriarca en el cumplimiento de su misión de fiel custodio de la Sagrada Familia, su intercesión es la más poderosa de todas, si exceptuamos la de la Santísima Virgen.

Homilías

Fiesta de San José 2006

San José Cliclo C

Redemptoris Custos .

 

Extraído de: www.encuentra.com

 

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Miércoles de Ceniza. El inicio de la Cuaresma.

 

El miércoles día 9 de marzo da inicio el tiempo de Cuaresma, un nuevo tiempo litúrgico. Se inicia así el tiempo de preparación para la Pascua, de igual manera que el Adviento prepara la Navidad. Cuarenta días son exactamente los mismos que pasó Jesús en el desierto justo antes de dar inicio a su vida pública, así como también Moisés permaneció cuarenta días en el monte Sinaí y Elías caminó el mismo número de días hasta llegar al mismo monte de Moisés, el Horeb.

Cuarenta días que Nuestro Señor estuvo sin comer, dedicado a la meditación y la oración, en íntima unión con el Padre. Jesús se “vacía” de todo para llenarse del Espíritu Santo que acaba de recibir a través del bautismo en el Jordán.

A imitación de Cristo, nosotros también nos preparamos durante cuarenta días, pero en nuestro caso para revivir su Pasión y su gloriosa Resurrección del domingo de Pascua. Despojémonos pues también nosotros de todo aquello que estorba en nuestra relación con Cristo. Hermanos, hagamos espacio en nuestro corazón para que Cristo y su Amor puedan entrar y echar raíces. Estemos disponibles a la Gracia  e intensifiquemos nuestra comunicación con quien es el Verbo.

La Cuaresma es tiempo ideal para realizar limpieza general, ayudándonos de un buen examen de conciencia y su posterior confesión. Tiempo de reconciliación entre los hombres y entre el hombre y Dios.

En el siguiente vídeo el padre Tomás del Valle nos explica brevemente el significado y la historia del Miércoles de Ceniza. el vídeo fue emitido en 2010.

Granos de Sal le desea una santa Cuaresma a usted y a todas su familia y seres queridos.

Feliz Cuaresma 2011

 
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Publicado por en 8 marzo, 2011 en Conoce tu religión

 

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